La traumatizada protagonista y el padre vividor de «El sur de una pasión», film al que
si se le quitan los innumerables tiempos muertos quedaría en mediometraje.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este caso se trata de padre e hija, dos «artistas» de un piringundín de mala muerte. Ella lo mantiene desde chica. El es bueno sólo para hacer el verso del macho triste y abandonado. Lo cual es cierto, la mujer lo abandonó hace años por un miembro de policía. Ahora, por esos motivos, la hija arrastra un trauma infantil, roba, siembra cizaña en un matrimonio, se muestra odiosa en los momentos de sexo, entra sin que la llamen, se va sin saludar, y anda todo el tiempo malhumorada.
Y anda, y anda, hay que ver cómo anda, en planos largos que poco aportan (pero si se quitaran esto sería un mediometraje). Los demás personajes también andan siempre malhumorados, salvo una extranjera madurita, eso que la maltratan, y la madre, que cuando jovencita salía de conquista tres veces por semana.
La película, bastante seca, se divide en cuatro capítulos:
Dejá tu comentario