15 de noviembre 2006 - 00:00

Perturbador entrecruzamiento bien-mal

Una descollante Mariana Bellati como unaespecie de niña santa es uno de los puntalesde la inquietante pieza «Elhecho.»
Una descollante Mariana Bellati como una especie de niña santa es uno de los puntales de la inquietante pieza «Elhecho.»
«Elhecho» Dramaturgia y Dir.: M. Chaud. Int.: L. Rotavería, L. López Moyano, M. Bellati, W. Jakob y S. Gobernori. Vest.: C. Ferraiuolo. Esc.: A. Vaccaro. Dis. luces: L. Rodríguez (Teatro «Anfitrión».)

Un helecho que filosofa, una tierna candidata a santa y dos hermanos que navegan entre la fe y la locura son los protagonistas de esta extraña aventura mística en la que tienen lugar los hechos más imprevisibles y perversos, originados, paradójicamente, en la necesidad de verificar la existencia de Dios.

Ante la imposibilidad de canalizar sus dudas metafísicas en la religión, el sacerdote Luigi abandona los hábitos para dedicarse de lleno a sus investigaciones científicas. El cura ensaya diversas ecuaciones matemáticas, experimenta con pájaros y sapos y hasta utiliza a su ingenua asistente para perfeccionar la búsqueda de señales divinas. Lidia es una muchacha de corto entendimiento, pero casi temeraria en su entrega al prójimo, e insiste en servir a Luigi. Pero la hermana de éste, una ex monja de rasgos psicópatas se instala en la casa desatando un verdadero infierno. Acompañada por un secuaz grandote y descerebrado, la desquiciada Apolonia comparte con Luigi sus experimentos orgiásticos, que incluyen, entre otras cosas, la deglución de hostias y el abuso sexual de Lidia.

Pese a lo expuesto, no se trata de una obra anticlerical o que pretenda cuestionar los dogmas y preceptos cristianos. Sus personajes se expresan mediante la exageración, el sinsentido o la más rasante literalidad y esto ayuda a que el espectador se distancie de su ideología e incluso pueda reírse, en algunos momentos, de su extraña conducta.

Mariana Chaud (la creadora del Biodrama «Budín inglés, sobre la vida de cuatro lectores porteños» y de «Sigo mintiendo», una divertida comedia con extraterrestre incluido), dejó que el caos se adueñara de la escena evitando toda relación causa-efecto, ya que uno de los temas más sobresalientes de la obra es la arbitrariedad con que el bien y el mal emergen en nuestras vidas mezclándose entre sí, intercambiando apariencias o negándose a ser meros instrumentos de nuestras acciones.

Como en las películas de David Lynch, en especial «Mulholland drive» (salvando las distancias) las fuerzas malignas irrumpen dentro de una pesadilla casi infantil, sin que nadie pueda explicarse muy bien qué significa tal o cuál elemento. Sólo hay que permitirse disfrutar de ese maniqueísmo de caricatura. En el mundo de Lidia (descollante labor de Mariana Bellati) hay una planta a la que hay que escuchar muy atentamente para entender ciertas claves de la obra, un anillo que otorga poderes y otros recursos (algunos muy bien resueltos otros no tanto) que conviene no anticipar aquí.

El exceso de peripecias le quita fuerza a la acción dramática, pero aún así el buen trabajo del elenco, la perturbadora atmósfera de la obra y sus muchos misterios hacen que «Elhecho» no pase inadvertida.

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