Sorprendió la convocatoria del grupo británico integrado por Brian Molko,
Stefan Olsdal y Steve Hewitt, que debutó en Buenos Aires con un concierto
pop impecable.
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Proponen un rock sencillo que nunca deriva hacia el pop, un estilo que tiene a la canción como eje pero jamás pierde la fuerza y el beat roqueros, un recorrido estético que los seguidores definirían como «dark» -una tribu expresada también en la manera de vestir-pero que roza por momento el punk, la balada beatle o el rock and roll más furioso de los comienzos del género. Preocupados por lo visual y áltamente profesionales, el show que propusieron en esta primera visita a la Argentina, no admite cuestionamientos formales. Mostraron una puesta austera en lo escenográfico pero muy bien trabajada desde las luces (con las parrillas formando parte del decorado). Fueron impecables en el armado del concierto, sin demasidas palabras -apenas los saludos formales- e hilvanando los temas sin que decayera jamás el ritmo general. El intencionalmente andrógino
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