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6 de marzo 2007 - 00:00

Polesello expondrá en París sus pinturas y esculturas

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Las obras de Rogelio Polesello se exhibirán en la galería Jean Louis Danant, en el marco del 11° Pabellón de las Artes y el Diseño.
En la galería Jean Louis Danant de París se presenta en marzo una muestra de Rogelio Polesello, en la que se incluyen pinturas, esculturas y paneles de acrílico. La exhibición se realiza en ocasión del 11º Pabellón de las Artes y el Diseño.

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Al mismo tiempo que se elabora el arte concreto y se exportan por primera vez hechos artísticos, se produce un fenómeno complementario.

Muchos artistas, sensibilizados con esta puesta en marcha del horario internacional empiezan a incorporar elementos de lenguajes universales que revitalizan sus obras y fecundan sus trabajos. En ese momento aparece en el panorama de la pintura argentina un grupo de jóvenes artistas, entre ellos, Rogelio Polesello que reconoce las influencias del maestro Max Bill. Lo afecta la geometría sensible del matemático, escritor y artista, y en sus primeras manifestaciones continúa el lenguaje del genial artista suizo. Pero realiza una transformación a través de una retórica propia. Recordemos que Max Bill fundamenta los principios del arte concreto. Es el inspirador de la libertad con que Polesello se mueve en el espacio abierto de la tela, donde trata de construir sus obras racionalistas, a lo largo de varias décadas.

Ha desarrollado una larga trayectoria local e internacional desde su primera muestra individual en 1959 en la Galería Peuser, hasta «Anamorfosis» en el espacio de Arte Argentino Contemporáneo de la Sede Buenos Aires de la Universidad de Bologna (2004), y la gran exposición presentada en la sala Cronopios del Centro Recoleta (2005). Antes de los desarrollos del Op-Art, Polesello se convierte en líder con sus reacciones contra lo académico y coincide con los descubrimientos de los artistas liderados por Tomás Maldonado. El grupo que más se puede vincular a los comienzos de Polesello se fragmenta en 1946, en la Asociación Arte-Concreto-Invención, por un lado y movimiento Madí por otro. Contra el existencialismo y el romanticismo, el manifiesto de la Asociación es terminante: lo es también contra todo arte de elites. En este contexto y como efecto de estas circunstancias, Polesello comienza una tarea signada por la invención, por lo colectivo y por lo estricto de las formas.

Frente a la multiplicidad de las propuestas existentes, se orienta hacia un definitivo racionalismo, que coincide con los postulados del moderno. Polesello lleva a sus últimas consecuencias este desencadenamiento histórico, con sus esquemas ópticos. Defiende con exaltación su post-abstracción, y es desde allí donde desarrolla sus formas más terminadas, que no son otra cosa que objetos intelectualizados. «En general he llamado a todos sus objetos construcciones, porque las obras tridimensionales de Polesello no son en realidad esculturas en el sentido tradicional de término. Se podría también hablar de ellas como de concreciones, de solidificaciones transparentes: sin color o cromáticas», escribió el crítico Damián Bayón a comienzos de los '70. Polesello no es una excepción en el uso de la geometría, en la puesta en escena de un espacio particular, cuyas formas aluden a una geometrización del mundo, un reflejo especular que, según los antiguos, ordenaba el universo. El sincretismo de la obra de Polesello, es decir su facultad de encerrar el universo en una tela, es posible por su indudable capacidad de abstracción.

Las obras de Rogelio Polesello están centradas en la recuperaciónde sus propias imágenesanteriores, que recicla y recrea. Así como la post-modernidad propone la incorporación de retóricas y elementos de la historia, nuestro artista reintroduce sus propios estilos, sus propias historias, en un proceso acumulativo y depurador, que lo ubica en la mejor etapa de su extensa y exitosa carrera. Su actitud es, pues, postmoderna: con esto sólo indicamos un camino, más que una conceptualización, ya que Polesello no concibe el futuro sin referirse, con algunas pautas, al pasado. Para él, el artista es quien hace regresar a los objetos, el que los hace reaparecer. El inventa un nuevo lenguaje, y simultáneamente hace regresar el pasado.

Su práctica, incluye técnicas no sólo pictóricas sino las provenientes del diseño y la publicidad, campos en donde la percepción es solicitada casi en términos científicos, sin que ello implique acotación de lo creativo o lo sensible. Estos aportes contribuyen a connotar sus formas de manera tal que, sin que exista una sola imagen representativa de la sociedad industrial actual, lo tecnológico, como fuerza impulsora, se acopla a la organicidad natural de sus pinturas, a un sistema de relaciones entre espacios y formas que se potencian entre sí y que generan y caracterizan su retórica particular. Los rollos o cilindros aparentemente escindidos de sus pinturas, son como estructuras que se despliegan en direcciones ambivalentes, y el espacio en el que aparecen, está definido por manchas irregulares que parecen flotar sobre superficies acuosas, que las transforma en una suerte de materia viva, algo en formación, que nos induce a pensar en una geometría sensible. Sus formas son seriales y continuas, algunas dispersas (Encastres) y su voluntad no es la de fragmentar, porque toda su obra tiende a la unidad, en términos de continuidad, o sea que Polesello sería algo así como un anti-deconstructivista si pensamos en la categoría de Derrida. La escala, que instala con la introducción de pequeños recuadros en ángulos de las telas (Reportaje, o Señal y Fragmento) o insertos en el centro de sus bases (La mirada del toro) o como indicios de series virtuales (Todo cuenta), son referencias que implican el retorno a lo visual, la creación de trayectos que nuestras miradas adoptan compulsivamente y que exceden finalidades comparativas, porque proponen códigos de estructuras internas que no se hacen explícitas, ya que las presenta abiertas, en permanente expansión.

En sus telas se generan sitios dentro de espacios, relaciones rítmicas de recorridos y estructuras, encastres virtuales y reales, apareamiento de formas según principios de similitud -por lo general formales antes que cromáticos-, que buscan un diálogo según principios estéticos y no meramente perceptivos. Polesello es lúcido por la manera en que utiliza elementosproclives a la recreación visual, sin caer en meros juegos ópticos. El domina los elementos en juego, y en su manera de cambiar, rescatar, juntar, representar, yuxtaponer poéticamente los elementos, reside su estilo. En su obra se produce una curiosa emergente americanista, que aflora tanto en el color, como en las formas. Y decimos curiosa, porque Polesello no abreva en los códigos y dimensiones del arte precolombino, a la manera que lo hace Alejandro Puente o César Paternosto. Es por eso quizás, que aporta nuevas dimensiones y vínculos que, aunque no parece haberlos buscado, tienen la fuerza de la historia; de una historia no explícita, pero sí vívida.

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