Con gran sensibilidad y oficio El contraste resulta muy gracioso y a la vez verosímil gracias a la fluida interacción que se produce entre
Por otra parte, la escuela primaria que aquí se evoca -y se añora sin remedio-no parece muy digna de elogio, al menos en lo que respecta a su exacerbado culto a los héroes patrios, previamente vaciados de contenido o exaltados como bellas figuras mitológicas antes que como individuos comprometidos con un determinado contexto histórico.
La obra apunta a la emoción, pero suena ingenua, superficial y hasta confusa ideológicamente en cuanto pretende erigirse en metáfora de nuestro país. La superficialidad de su análisis crítico la vuelve pretenciosa, empañando otros buenos momentos en los que la escuela primaria aparece simplemente como escenario de diferentes afectos y emociones. No por nada en la noche de estreno, una señora comentó muy entusiasmada:
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