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Por ello, es uno de los proyectos que el Museo Nacional de Bellas Artes va a presentar en la próxima Bienal de Arquitectura de Venecia, que se inaugurará en esa ciudad el 7 de septiembre. Los otros proyectos son de los de los arquitectos Informate más
El rescate y transformación del antiguo Puerto Madero es sin duda el más importante de la segunda mitad del XX en la historia de la Argentina, pues no sólo atañe a la faz urbanística y arquitectónica de Buenos Aires -si acaso es necesario seguir separando esos dos términos-, sino también a su vida social y a su imaginario cotidiano.
Hacia 1902 empezaron los estudios y las consultas, y seis años después, el 29 de setiembre de 1908, el Congreso sancionó la Ley 5944, que destina 25 millones de pesos oro (5 millones de libras) a la ampliación del Puerto Madero. Se trató en suma, de construir un Puerto Nuevo, y así fue conocido, aunque ha de llevar el nombre de
El Balneario Municipal y la Costanera Sur (hasta la avenida Belgrano), inaugurados en 1918, ayudaron a recobrar en parte la visión del río, que fue ampliada en 1925-27 con la prolongación de la Costanera Sur hasta Viamonte; y en la segunda mitad de la década del 30, con la apertura de la Costanera Norte. Pero la decadencia del Balneario trajo el abandono de la Costanera Sur hacia fines del 50, desarticulando uno de los espacios recreativos más populares de la ciudad. Más tarde, el rellenado (Ciudad Deportiva; Parque Natural y Reserva Ecológica, de 1986) distanció al extensísimo Río de la Plata, aun cuando su propósito era el de acercarlo a la gente.
Similar situación se dio en la Costanera Norte: los terrenos ganados al río no han sido sino pérdidas de la ciudad entera en su horizonte fluvial.
La urbanización de Puerto Madero (el barrio 47° de Buenos Aires) se inició con los edificios de la UCA (Docks 10 y 11),
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