3 de noviembre 2005 - 00:00

Rigurosa "Misa" de Bach en el Avenida

«Misa en Si menor» BWV 232, para solistas, coro y orquesta, de J.S. Bach. Dir.: M. Videla. Camerata Bariloche. Orfeón de Buenos Aires. Dir.: N. Andrenacci y P. Piccinni). (Teatro Avenida, 1 /11.)

La Asociación Festivales Musicales de Buenos Aires cerró su ciclo 2005, denominado «Las Tres B» con un concierto que debía realizarse en el Teatro Colón y que finalmente se reprogramó en el Teatro Avenida, con los lógicos perjuicios para sus abonados y para la institución misma. La interpretación de la Misa en Si menor de Bach, que debía hacerse en una sola sesión el sábado 29 hubo que desdoblarla, ya que la capacidad del Avenida no es la misma del Colón, y realizar una segunda función en el Auditorio de Belgrano. Mientras tanto, el Colón continúa alegremente cerrado para las grandes manifestaciones de la música universal y para instituciones como Festivales o Harmonia (que como informó este diario, también debió trasladar su cierre con una obra religiosa de Rossini), con total indiferencia de las autoridades que decretaron el cierre del máximo coliseo del país.

En condiciones acústicas distintas a las previstas, la Misa en Si menor se oyó en una realización enjundiosa y de gran respeto por su profundo significado religioso. Mario Videla es indudablemente el mayor estudioso y difusor de la obra de Bach en nuestro medio y además, un director que resigna toda actitud de lucimiento individual para ponerse al servicio de una obra que sólo necesita fieles traductores y no estrellas de la batuta.

De esta manera y con la complicidad del coro, los solistas y los instrumentistas, esta preciosa muestra de la hondura y de la pericia compositiva del Bach eclesiástico fue expuesta con sencillez y profunda expresividad. Basándose en el Ordinario de la misa católica, Bach escribe conmovedora música para cada una de las cinco partes en que se desarrolla su Misa en Si menor. El resultado suma quince coros, tres dúos y seis arias. La escritura coral utiliza cuatro, cinco, seis voces y en el Hosanna in excelsis, un doble coro, es decir, ocho voces en total.

La traducción de esta labor comprometida y de significativaparticipación en el todo contócon la actuación destacadísima del Orfeón de Buenos Aires con la dirección asociada de Néstor Andrenacci y Pablo Piccinni. El coro se manejó con amplio criterio dramático y produjo momentos de reconcentrada perplejidad (como en el número 16 del Credo) y de transparente felicidad manifestada en el Hosanna in excelsis (23 del Sanctus), por ejemplo.

Los solistas Graciela Oddone (soprano), Franco Fagioli (contratenor), Rodrigo del Pozo (tenor) y Hernán Iturralde (barítono) aportan la excelencia de sus voces para arias y dúos y hay momentos instrumentales de impecable ejecución en Claudio Barile y Fernando Hasaj, en flauta y violín respectivamente, miembros de una Camerata Bariloche que toca acorde a sus altos antecedentes musicales y que junto a los demás intérpretes y la labor de Videla se constituyeron en dignos y humildes traductores de la obra de Bach.

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