21 de agosto 2017 - 11:42

Rodrigo de la Serna: "Militamos la cultura a través de la raíz"

El actor Rodrigo de la Serna se presenta hoy en el teatro Astral junto a Juan Hermelo, Blas Alberti y Rodrigo Bramuglia.
El actor Rodrigo de la Serna se presenta hoy en el teatro Astral junto a Juan Hermelo, Blas Alberti y Rodrigo Bramuglia.
Todos van y vienen. Se mezclan. Las voces, el tabaco, los llantos y el arroz con leche. En el conventillo de la Paloma, en alguno de la Boca o en los restos de Barracas, la propiedad es un ensayo intelectual. Lo que vale es compartir aquello que no hay. Lo que falta. Lo que lástima y nadie cobra. Pero la música es noble. Y comunica. Trasciende. Y siempre está aquel que junta las migajas y musicaliza los momentos. En El Yotivenco, la banda que Rodrigo de la Serna creó para darle tono a su latido musical, se empieza de atrás para adelante. Por el principio de eso que sucedió y que hoy sigue formando parte. "Militamos la cultura a través de la raíz", asegura el actor que hoy se presenta en el teatro Astral junto a Juan Hermelo, Blas Alberti y Rodrigo Bramuglia.

La cita es en un hotel que pone distancia con los grandes caserones donde la milonga y el tango formaban parte de la misión cotidiana. "Nací en el 76 en el Bajo Belgrano. Un barrio de casas bajas. Con bosta de caballo en el empedrado y el stud siempre cerca. Vivía en Migueletes y José Hernández, toda una declaración. Cuando me mandaban a comprar un cuarto de galletitas al almacén, se escuchaban nuestros ritmos", grafica de la Serna a la hora de darle entidad a "Estilos Criollos", el espectáculo con el que la banda dará a conocer algunas de las canciones que formarán parte de sus segundo disco.

La sala de reuniones del hotel es un mundo. Los músicos charlan entre ellos y tocan la guitarra. "Cuando hay músicos al lado, hay que aprovechar. Son coincidencias en el tiempo y en el espacio que no siempre se repiten", asegura el también actor. Se ríen. Llevan varias notas encima y el cansancio es moneda corriente. Pero lo que prima es eso que sucede entre ríos. Lo que ata. Como esos cordones sin moño que se vuelven un pasaje hacia la adolescencia. "A los 18 era más bien rockero. Nos fuimos a Córdoba con un grupo de amigos para vivir esos años como deben ser vividos y el único cassette que había era uno del Polaco Goyeneche. Recuerdo que me partió la cabeza con su fraseo. Ahí me di cuenta de que eso que escuchaba ya no era la cortina musical de mi barrio sino que era algo que me estaba hablando a mi conciencia y a mi corazón. Fue el primer acercamiento real. Y desde ahí empecé a estudiar guitarra, con la milonga y el tango como referencia", rememora de la Serna.

Hay un bebé que llora. Sucede en los conventillos, en los hoteles y en el yotivenco. Hay dos que hablan y otros que carcajean. También está el que come y hace ruido con la costumbre de la boca abierta como pintura de época y aquellos, los que están más allá, que se cuentan secretos al odio. Que más bien sería oído. Pero en el yotivenco se permite mover las palabras. Porque el lunfardo siempre es la clave. "Está en todos lados. Lo aplicás al rock o a la milonga. Pero el lunfardo está en constante evolución y tiene una riqueza inmensa. Forma parte de cualquier mesa", asegura de la Serna. Y agrega que "nosotros venimos de Led Zepellin, Atahualpa Yupanqui y Sumo. Pero lo de las tribus es algo muy pedorro. Nuestra generación ya dio muestras de una apertura y los pibes de ahora, más. No hay ninguna traición en que me guste cómo toca el bajo Diego Arnedo porque tanto el tango como la milonga se merecen tener una conexión con todo. Porque pese a que la industria te impone otra cosa, es valioso generar algo con lo que te pasa".

Para el nuevo disco, la banda suma gatos cuyanos, chamarritas, rasguidos dobles y candombes y ya dio a conocer sus versiones de "Tardecitas estuderas" y "Milonga lunfarda", popularizadas por el gran Edmundo Rivero. "Tenemos un repertorio un poco caprichoso que se estructura en lo guitarrístico. Sabemos la música que podemos llegar a hacer", dice de la Serna. Y finaliza: "El tango también se nutre de otras fuentes. No sé qué va a pasar con esta industria cultural que se impone de una manera tan hegemónica y fascista. Pero por suerte ya hay pocas personas que no te saben decir qué es un bandoneón y lo que le sucede a su corazón cuando vibra ese fuelle".

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