El primer ministro
Vladimir Putin
despidió junto a
miles de
moscovitas al
escritor que
derribó al régimen
soviético, cuyos
restos serán
sepultados hoy en
el Monasterio
Donskoi de
Moscú.
Moscú (EFE, Dpa, Ansa) - Una multitud entre la que se encontraba el primer ministro Vladimir Putin, despidió ayer al escritor Alexander Solzhenitsyn, cuyos restos recibirán sepultura hoy en el cementerio del Monasterio DonsKoi de Moscú.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Putin se inclinó sobre el féretro instalado en una capilla ardiente en la sede de la Academia de Ciencias de Rusia, depositó un ramo de rosas rojas junto al cuerpo del autor y después se fundió en un abrazo con la viuda, Natalia. La reverencia de Putin, ex oficial de los servicios secretos soviéticos, KGB, fue el último gesto de reconocimiento al principal acusador de los crímenes del stalinismo, a quien el líder ruso recibió en varias ocasiones durante su Presidencia.
El actual presidente, Dmitri Medvédev, quien se tomó una semana de vacaciones, se espera que interrumpa hoy su crucero por el río Volga para asistir al entierro de Solzhenitsyn.
A pesar de la fuerte lluvia que caía sobre la capital, el Premio Nobel también recibió el afecto del pueblo moscovita, que hizo cola en masa para rendir tributo al escritor, considerado por muchos como «la conciencia de Rusia».
Entre las primeras personalidades que acudieron a despedirse de Solzhenitsyn y presentar sus condolencias a los deudos se encontraba el ex primer ministro ruso Yevgueni Primakov.
El ataúd fue instalado en la sala de actos de la Academia de Ciencias y en la cabecera fue colocado un enorme retrato en blanco y negro del escritor, flanqueado por una bandera de Rusia.
El autor de «Archipiélago Gulag», «Pabellón de cancerosos» o «Un día en la vida de Iván Denísovich», entre otras obras, falleció el domingo pasado a los 89 años, como consecuencia de una insuficiencia cardiaca.
Los restos del escritor serán sepultadoshoy en el cementerio del monasterio Donskói de Moscú, un camposanto del siglo XVI donde recibían sepultura en el pasado miembros de la realeza.
Solzhenitsyn recibirá sepultura al lado de la tumba del famoso historiador ruso Vasili Kliuchevski (1841-1911), como pidió ya hace cinco años.
«El hombre del que nos despedimos hoy se merece todos los epítetos que le han dedicado tras su muerte: incómodo, brusco, confuso, altanero, humano, profeta, amenazador, conflictivo, huraño, a veces genial, a veces ingenuo», escribió ayer el periódico local « Kommersant». El artículo destaca el enorme aporte de Solzhenitsyn a la historia de Rusia, citando las palabras del director de teatro Yuri Liubímov: «El fue nuestro Homero». «Solzhenitsyn nos enderezó el alma a muchos de nosotros», tituló el decano de la prensa rusa, «Izvestia».
Dejá tu comentario