16 de marzo 2004 - 00:00

Seidelman, descubridora de Madonna

Susan Seidelman
Susan Seidelman
Mar del Plata (Enviado especial) - Petisita, siempre de buen humor, de mejillas brillantes y ojos preciosos, Susan Seidelman está en Mar del Plata como jurado de La Mujer y el Cine. Unos la ubican como la directora de las primeras temporadas de «Sex and the City», otros por sus películas, pero todos la saludan.

Periodista:
Un poco de historia. ¿Cómo repercutió su primer éxito, la comedia « Buscando desesperadamente a Susan»?

Susan Seidelman: Fue una sorpresa. Cuando la hicimos, Madonna era relativamente desconocida, así que esperábamos un éxito menor, pero por grata casualidad justo al momento de estrenarla su carrera se fue por las nubes.

P.: En consecuencia, también la suya.

S.S.: Lo que más me sorprendió fue la recepción en Cannes 85, porque creía que sólo iba a gustar en Nueva York. Es una obra muy neoyoquina, muy ligada a lo que ocurría en la cultura americana en ese momento. Madonna representaba una nueva clase de mujer, que buscaba aventura, control sobre su propia vida, y Rosanne Arquette, en cambio, a la mujer suburbana, algo insatisfecha pero quedada, al menos hasta que empezaba a espejarse en la otra. En Cannes comprendí que el tema era universal.


P.:
La siguiente fue «Haciendo al hombre perfecto».

S.S.: Entonces muchas mujeres anteponían su carrera al matrimonio. Por eso hice esta sátira sobre una mujer exitosa que, como no encuentra un hombre a su gusto, lo inventa, y le sale John Malkovich. Existe esa mirada humorística sobre la sociedad del momento, como hizo Billy Wilder, por ejemplo. Lo que tienen mis películas es que miran desde una perspectiva de mujer.

P.:
Como en «Ella, la diabla».

S.S.: Donde cuento lo que pasa muchas veces, cuando el hombre abandona a su mujer por otra más joven y linda. La mujer logra vengarse, convirtiendose en una versión mejorada de sí misma, mientras la joven se ve complicada, porque se ha transformado en esposa. Entonces la balanza se vuelca. Recuerdo que se estrenó justo el día que tuve a mi hijo Oscar. ¡Estaba mirando las críticas de Siskel & Ebert por la TV y al mismo tiempo me venían las contracciones! ¡Uno pulgar para arriba, otro para abajo, y yo mientras a la sala de partos!


P.:
Después se tomó un descanso.

S.S.: Tenía un bebé. De modo que solo tomé proyectos pequeños, como «Cuentos eróticos», con Mira Sorvino, o un documental para la BBC. Cuando Oscar tuvo siete años me enviaron el guión del piloto de «Sex and the City». Vi que se conectaba con mis películas, y me involucré.


P.:
¿Qué conexiones le atrajeron?

S.S.: Lo que más me interesaba era la amistad entre cuatro mujeres tan diferentes. Aunque digan que somos competitivas, yo creo en la amistad entre las mujeres. También hice uno o dos dramas sobre eso para la TV por cable, como «Un día más frío», con Sally Field, sobre la relación entre un ama de llavesy una mujer rica, donde al final se hacen amigas. Estoy simplificando mucho.


P.:
¿Debe simplificar?

S.S.: No es obligatorio. Todo depende del público al que se dirija, y si se filma en Hollywood o NuevaYork. Pero yo siento que los proyectos que me gustan, si no puedo hacerlos en Hollywood, los hago para televisión. Ahora la televisión por cable hace cosas más desafiantes que Hollywood, lo cual llena un vacío.


P.:
¿Cómo han ido evolucionando sus personajes?

S.S.: En veinte años las mujeres hemos cambiado mucho. Ahora la mujer se hace cargo de su sexualidad, lo que a veces es bueno. Pero yo veo que ahora «Sex and the city», dondeno estoy más, todo es sobre sexo, amistad entre mujeres, y sexo de nuevo, con la cosa tradicional de mujeres obsesionadas buscando hombres. Ultimamente parecen sexópatas. «...Susan» era sobre la imaginación, las posibilidades de vivir otro tipo de vida, de ampliar la mente. No necesariamente debía estar el sexo en primer término.


P.:
¿Y usted, cómo ha evolucionado?

S.S.: Tomo mi trabajo muy seriamente, pero no tomo mi vida tan seriamente. Al comienzo me dijeron, y creo que es verdad, «cuando estés en la cumbre no te lo tomes muy en serio, y cuando estés abajo, tampoco». Así que estoy contenta, he encontrado el equilibriojusto, y si encuentro altibajos simplemente monto en la ola. Tengo una linda familia, disfruto una buena relación con mi hijo, trabajo y vivo en un barrio bohemio de Nueva York.


P.
: ¿En dónde?

S.S.: A doce cuadras de las Torres.


P.:
¿Usted estaba en su casa cuando...?

S.S.:Yo estaba en la calle, y Oscar en la escuela. Las autoridades llevaron a los chicos al salón de actos, les dijeron que había ocurrido un accidente, y entretanto los padres fuimos a buscarlos. Como estaban cerca, muchos chicos tenían a sus padres trabajando en esas torres. Se imagina... Las torres ya habían caído.Y el olor... Seguimos viviendo allí mismo. La vida sigue.


Entrevista de P.S.

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