«Golpeando las puertas del cielo» (Knockin' on Heaven's Door, Alemania, 1997, habl. en alemán.). Dir.: T. Jahn; Int.: T. Schweiger, J.J. Liefers, M. Bleibtreu, C. Froboess, R. Hauer.
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Lo que cuenta esta eficaz comedia dramática es bastante simple, y con esa misma simpleza apunta a los sentimientos del espectador. Dos enfermos de cáncer se conocen, tiran la bronca contra el destino, y deciden darse algunos gustos en los pocos días que les resten de vida. El resultado es un agridulce viaje hacia el mar, matizado con robos, persecuciones, mujeres, algunas reivindicaciones bien festejadas, y otros pasatiempos, todo más o menos pre-visible, pero simpático, bien desarrollado, y atendiblemente emotivo. En su país, Ale-mania, fue un récord de recaudaciones, y si alguien hiciera acá algo parecido también recuperaría abundantemente la inversión.
De hecho, acá ya se hizo «Caballos salvajes», que algunos puntos en común tiene, particularmente el placer que le causan al público ciertas reivindicaciones, y la idea del viaje de dos infelices al lugar soñado. Pero en el caso de «Golpeando...», la ideología es otra, y los personajes están realmente en las últimas. En eso la obra se distingue, también, del «Thelma & Louise» al que algunos han querido asimilarla.
Dato anexo: Thomas Jahn, su autor, era taxista. Cineamateurista en los ratos libres, y taxista. Se topó con el semigalán Til Schweiger (acá lo conocimos en la comedia «El hombre más deseado»), y le pasó quince guiones, entre ellos el de esta historia, de cuya lectura el otro emergió sabiendo que el taxista era un genio ignorado, y que el papel de su vida sería el de un tumoroso lleno de inventiva.
Juntos refinaron el libreto, consiguieron los financistas necesarios, hicieron la película a bajo precio, la estrenaron, y todavía están contando billetes. Pequeño detalle: Jahn nunca estudió cine. Lo aprendió viendo cine. Por algo sus personajes se llaman Martin Brest (como el director norteamericano) y Rudi Wurlitzer (como el guionista de «Pat Garret & Billy The Kid», donde, dicho sea de paso, se oyó por primera vez la canción de Bob Dylan «Knockin' on heaven's door»). En suma, un canto a la vida.
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