Buen humor, discreción, valoración del trabajo ajeno, también forman parte de sus códigos. Que en El paso de las estaciones, la tortuga caminando tranquila por el aula cuando los chicos no están, la pena de un gordito al hablar de su padre enfermo, las picardías del más comprador de todos estudiando la fotocopiadora, negociando un castigo, o percibiendo la infinitud de los números, un momento cercano a la emoción. Vemos también al técnico reparando la fotocopiadora.
Y al tiempo que los chicos pasan el año, el espectador va sintiendo placidez, ternura, interés personal, admiración, cariño, tanto que al final es casi como si sus propios chicos pasaran de grado. Y siente también una pregunta: ¿por qué acá no hacemos cosas como está? Porque los únicos que tuvieron dedicación y se tomaron ese tiempo fueron
Dejá tu comentario