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24 de agosto 2021 - 00:00

Juan Taratuto: "Antes decidía el público, ahora las plataformas"

La secuela se estrenó enAmazon Prime y la semana próxima se verá por Telefé. Las luces y las sombras de un nuevo modelo de producción.

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Pequeñas victorias. El director Juan Taratuto con el equipo de la serie, en reunión de producción.

“Hace algunos años había un millón de espectadores que ese fin de semana iban al cine, veían o no mi película, y de ahí surgía su éxito o fracaso. Hoy la decisión es de los cinco que presiden las plataformas y dicen si mi proyecto vale o no. Es un embudo muy chico y un filtro difícil de pasar”, dice Juan Taratuto, director de “No sos vos, soy yo”, “Un novio para mi mujer” y “Papeles en el viento”, que escribió y dirigió “Pequeñas Victorias” producida por VIS y la productora de Daniel Burman.

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Protagonizada por Julieta Díaz, Natalie Pérez y Mariana Genesio junto a Facundo Arana, Alan Sabbagh y Juan Leyrado, esta segunda temporada cuenta con diez episodios que se lanzaron el fin de semana en Amazon Prime Video (se ubicaron entre las más vistas), y se estrena en Telefé la semana próxima. Dialogamos con Taratuto.

Periodista: Es su primera serie, ¿qué tuvo en cuenta?

Juan Taratuto: Que la trama estaba en los personajes, no nos interesaban los grandes giros dramáticos, las verdades ocultas ni nada de eso que se estila en las series.

P.: La serie planteaba cuestiones ¨modernas¨ como el transgénero o la subrogración de vientre, ¿en esta segunda temporada se sigue esa línea?

J.T.: Nos propusimos naturalizar estos temas, dejar de presentarlos, el público ya los entendió. La primera temporada fue más didáctica y en esta nos permitimos trabajar sobre tres mujeres, ya sin Inés Estévez, cuando aparecen los conflictos, cuando pasa ese primer año de los bebés y el cambio que produce en las familias. La aceptación y el acomodamiento. No está puesto el acento en un tema de género sino en los conflictos y vínculos.

P.: Hoy parecen incorporarse forzosamente las cuestiones de género, diversidad y cupo.

J.T.: A veces se exagera, por ejemplo “Euphoria”, que por el maquillaje y la música parece moderna, ¿lo es? Plantea conflictos que vimos muchas veces. No tengo la juventud para decir que no caigo en cuestiones “patriarcales”, intento aprender de mis hijos, que me educan, intento refrescar y repensar desde otra mirada, pero mi punto de vista en general es cerrado. No me voy a poner a contar historias sobre algo que no me interesa.

P.: ¿Y qué temas le interesan?

J.T.: Estoy con una serie que cuenta la historia de una separación y los conflictos tienen que ver con el nuevo lugar de la mujer, que la sociedad le da hoy y le exige. Empatarse al hombre desde ganar plata, estar activa, ocupar lugares y criar hijos, genera un nuevo desbalance. Tampoco se pone al hombre como el enemigo. Hay un nuevo equilibrio que se tiene que suscitar.

P.: ¿Qué contrastes encuentra entre trabajar para una película con destino de exhibición en salas de cine a una serie que se ve por streaming?

J.T.: La pandemia aceleró una nueva era y hay una sensación de finitud con las plataformas. El cine se va a ver exclusivamente en plataformas y las salas quedarán para pocas películas de pirotecnia visual como “Avengers”. Como dijeron Scorsese y Spielberg, serán los nuevos parques de diversiones. Las películas que a uno le cuentan historias estarán en las plataformas. El modo de producción no es similar, porque hace años yo hacía mi película con un crédito del INCAA más productores que aportaban y yo mismo donando mis honorarios. En las plataformas el algoritmo es el que tira cuál es la búsqueda, además de que todos los días cambian. Lo único que te dicen es que buscan buenas historias. La recepción de una película es muy diferente de lo que era. Hoy se estrena en la plataforma y más que juntarme a brindar no puedo hacer, no tengo idea de si gusta, de cómo cala en cada uno de los espectadores como cuando iba a los estrenos en la sala con el público y veía sus reacciones. Hoy es muy despojado, de hecho en mi casa vimos los capítulos por separado cada integrante de mi familia a su tiempo y en su dispositivo. Todo pareciera abonar a la pandemia, a la distancia de cada uno en su hogar y al consumo privado.

P.: Los modos de consumir historias cambiaron.

J.T.: No me quiero parar en el viejo que se queja de los nuevos modos de visualización pero creo que el espectador tiene más tiempo para consumir porque no sale de su casa, recibe el delivery y hace click. Antes nos llevaba cinco horas, salir, estacionar, comprar la entrada, tomar café, ver la película y luego ir a cenar. Eso hace que hoy el consumo sea más voraz, y que el filtro haya bajado y no tengamos la vara alta como antes. Hoy el público ve series enteras y dice que es mala. Pierden 16 horas viendo algo que no les gusta.

P.: ¿Cuánto incide la plataforma en el contenido?

J.T.: Cien por ciento. Lo que se produce debe funcionar en la mayor cantidad de países y entonces se borran las barreras culturales, se desdibuja su esencia. ¿No era el cine el lugar donde veía una película de Favio que me hablaba del gaucho, del hombre pobre, del boxeador? Hoy eso no tiene pregnancia en una plataforma, que a la vez es acervo cultural de cada país. ¿Cuánto puede interesarle a la plataforma un documental sobre una coya hilandera que teje en la Puna?

P.: ¿ Y al espectador? Usted llevó público a las salas con un cine más popular.

J.T.: Mis películas exitosas también estuvieron atadas a actores convocantes como Adrián Suar y lo que noto es que esa lógica tampoco funciona para las plataformas. Porque un Suar puede no funcionar en otro país entonces optan por bajar el costo de una figura que no es segura fuera de su país. Si llevara un proyecto personal a una plataforma sería de culto o fuera del mainstream y ellos producen mainstream y películas que viajen. Lo que empiezo a vislumbrar con simpatía para ese rescate del arte es la tendencia a las plataformas colaborativas con gente que aporta dinero para algo cultural que le interesa, un ejemplo es Casciari con “Orsai”, a partir de su libro. Hay nuevos modelos de gestión, programas de radio en Youtube para los que la gente aporta, el cine en ese sentido sigue siendo caro y para difundirlo están las plataformas como MUBI. Hasta los festivales de cine están captados por las plataformas.

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