Tristán
Bauer,
presidente
del Sistema
Nacional de
Medios
Públicos, y
la titular del
Incaa Liliana
Mazure.
Expresión de los tiempos que corren, la Asamblea Federal que periódicamente reúne al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales con las secretarías provinciales de Cultura y de Medios, para hablar de cine, ayer se inició, presidida por Liliana Mazure y con la presencia del titular del Comfer, Gabriel Mariotto, con la discusión de la nueva Ley de Radiodifusión y las explicaciones sobre la televisión digital que ha de imponerse. «Argentina frente a la digitalización y el apagón analógico», se titulaba una de las principales ponencias.
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Representantes de diverso rango, auditores, coordinadores, y también, en la parte abierta al público, algunos representantes de radios comunitarias y televisión digital por Internet, plantearon sus preguntas: ¿qué pasará con las películas cuando, por una paradoja electrónica, las salas de cine también estén autorizadas a dar títulos de TV Premium?, ¿la nueva ley prevé una cuota de pantalla para las películas en la televisión?, ¿se permitirá que los proveedores de Internet sean también generadores de contenidos?, ¿qué inversión llevará el traspaso a la TV digital de red, quién se hará cargo del gasto, y con financiación de quiénes?, ¿no se duplicarán los costos, durante todo el tiempo que haya dos sistemas, el analógico y el digital?, ¿podrá acaso una misma torre servir para ambas antenas?
Expresión también de la perplejidad que corre en estos tiempos, ninguna de esas preguntas tuvo respuesta, aunque, una vez que habló contra la décadadel '90, el vicepresidente de Télam, el rionegrino Sergio Fernández Novoa, se refirió a la intención de crear una señal de noticias oficial y federal, la aspiración de relegar los canales comerciales en beneficio de los públicos, educativos, comunitarios, etc., y, más concretamente, los beneficios de la norma nipo-brasileña por sobre las normas norteamericana, china, y europea.
Por ejemplo, la interacción ida y vuelta por Internet con el emisor, la posibilidad de establecer una frecuencia única para cada canal, y el buen servicio a los aparatos móviles, gracias a un segmento especial del ancho de banda, «que permite prescindir de un operador como las telefónicas», lo cual beneficiaría a la televisión gratuita. El detalle es que los beneficios de la banda ancha todavía no llegan a todos los rincones del territorio nacional, ni mucho menos.
«La televisión digital permitirá que haya más canales, y más producción de contenidos. Pero primero debemos definir qué norma queremos, y darnos un plazo para empezar a aplicarla. Brasil definió su norma en junio del 2006, se dio un plazo de apenas 18 meses, y ya está operando en las capitales de cuatro Estados», comentó el funcionario.
En cuanto al período que podría llamarse de doble gasto, hasta efectivizar realmente el aludido «apagón analógico», será bastante largo. «El único país que ya le puso fecha de defunción al sistema analógico es EE.UU., la misma sería en febrero del 2009, pero ahora los canales del sur piden prórroga, porque se perderían la audiencia que tienen en la frontera mexicana», comentó el subsecretario de Medios, Daniel Rosso.
La Asamblea Federal se concentró luego en un taller con Luis Lázaro, coordinador general del Comfer, el documentalista David Blaustein, en su carácter de miembro de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, y Néstor Piccone, representante argentino de la empresa interestatal Telesur. Hoy, viernes, a puertas cerradas, agregarán otros temas de discusión. «Necesitamos desarrollar mesas de trabajo específico, con propuestas concretas por región y provincia, y diálogos concretos», reclamó Francisco Romero, representante chaqueño. En la inauguración, Tristán Bauer, presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, recordó, con mucho sentimiento, la tarea de «enamorar» al espectador. Pero no todos los funcionarios que hablaron ayer lo consiguieron.
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