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6 de julio 2006 - 00:00

"Tarnation"

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Producido por Gus van Sant, un director autodidacta texano relata su propia y problemática vida en «Tarnation», con videos caseros y pretensiones (fallidas) de film de arte.
«Tarnation» (id., EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: J. Caouette. Int.: R. Leblanc. J. Caouette. A. Davis, R. Davis.

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A fines de los '80, y sobre todo a lo largo de los '90, el video suplantó al super 8, dando paso a un formato tan prolífico como poco entretenido, el video-arte. Imágenes desenfocadas, generalmente demasiado estáticas o sumamente vertiginosas -sobre todo a partir de la aparición de la edición digital no lineal- nunca lograron un verdadero equivalente de Sergei Einsenstein, ni tuvieron récords de taquilla -aunque sí de subsidios de círculos intelectuales siempre solemnes e intelectuales. Eso sí, siempre funcionó bien cuando se trataba de apoyar con imágenes cocktails y veladas alternativas de discotecas modernosas.

Gus Van Sant, astuto cineasta «progre» capaz de encontrar resquicios, dentro o fuera de Hollywood, para hacer cualquier cosa -algunas muy buenas, inclusive-, obviamente conoce muy bien esa estética snob, que aplica con talento y una altísima cuota de espíritu «avant garde», comprimiendo en 90 minutos todas las home movies de un amigo suyo, simple peatón devenido en director de cine.

El autodidacta texano Jonatan Caouette, tímida «drag queen» gótica de la moda dark y supuesto abusador de tóxicos ilegales, es demasiado exhibicionista como para creerle demasiado, igual que la enfermedad de su madre levemente demente y alguna vez, durante menos de los 15 minutos warholianos, protagonista de la escena contracultural del pop art.

Igual que esos viejos videoartes, este largo con estética moderna pero demodé, podría animar adecuadamente alguna pantalla de video de bares de Palermo Soho y discos alternativas. Pero pagar una entrada para sentarse a ver esto como si fuera algo parecido a un film de arte, sólo sería comparable a una invitación a cenar por un matrimononio medio aburrido, que culmina en la proyección del video de dos horas de sus vacaciones en Santa Teresita, encima sin cena previa ni posterior.

Por último, para que nadie intente descubrir la pólvora, conviene recordar que Orson Welles utilizó este tipo de material,-entre hogareño y avant garde, en su poco conocida «F de Fraude» («F for Fake») nunca estrenada en la Argentina. Sólo queda felicitar a Caouette, que se ganó un premio en Sundance y sigue siendo elogiado por entusiastas críticos del cine mundial, felices de tener algo contacultural con tiernos momentos. Lástima que habiendo utilizado todo su arsenal de videos hogareños en «Tarnation», sin dudas su futuro en la industria del cine serán comedias rosa, con imágenes en foco y prolijamente iluminadas por profesionales.

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