En lo esencial, sigue siendo teatro filmado, con el clásico esquema de un sufriente que intenta mantener el tono de voz y la compostura, y un ser agresivo, pasado de decibeles, que histeriza todo el tiempo, mientras el público sigue el relato sólo para ver si al final el sufriente cobra su recompensa aquí en la tierra, y el otro cobra su merecido y se calla.
Diremos que el final tarda en llegar, no satisface a todo el mundo, y mientras hay que dejar pasar leves incoherencias argumentales, y acostumbrarse a la actuación de
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