“Mujeres paradigmáticas de la literatura, como Madame Bovary y Ana Karenina, se iban con un hombre; Nora en cambio se va y listo”, reflexiona Alejandra Ciurlanti, quien en 2001 dirigió una versión del clásico “Casa de muñecas” de Henryk Ibsen con Alejandro Awada, Mara Bestelli, Gabo Correa, Carolina Fal y Luis Machín. La dramaturgia estuvo a cargo de Ignacio Apolo y la escenografía de Alberto Negrín. Aquella puesta subirá mañana al streaming del Teatro San Martín. Dialogamos con Ciurlanti.
Alejandra Ciurlanti: "Nora se fue sola, y no como Madame Bovary"
Su versión (2001), con Alejandro Awada, Mara Bestelli, Gabo Correa, Carolina Fal y Luis Machín, se verá en la plataforma del Teatro San Martín.
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Casa de muñecas. El elenco que la interpretó hace 19 años.
Periodista: ¿Cómo recuerda aquella versión?
Alejandra Ciurlanti: Toda la experiencia fue imborrable. Se combinaron uno de los mejores textos teatrales de la historia, un excelente grupo de actores y realizadores, entre ellos mi amigo y gran artista, el escenógrafo Alberto Negrín. Fue soñado porque es una obra que me contaba mi mamá, tal vez porque ella era una Nora.
P.: ¿Qué intentó rescatar desde su puesta y mirada?
A.C.: Ser mujer es el tema central. Es un tema con una tremenda actualidad dado que las mujeres ganamos más derechos y posiciones mediante la legislación pero también mediante nuestras acciones: una cosa no va sin la otra. Ser mujer es ser persona. Ese es el gran tema. Ser madre, si queremos, y ser personas creativas y productivas en el campo que elijamos. Y que esa posibilidad la tengamos todas. Sé que falta mucho para eso.
P.: ¿Qué rasgos destacaría del personaje de Nora?
A.C.: Yo comprendo a esa Nora que a partir de una injusticia tremenda de su marido abandona a sus hijos. Ve que si no logra realizarse en toda su potencialidad -si no se conoce a sí misma, descubre sus deseos- tampoco va a poder ser una buena madre. Ahora bien: ¿se va para siempre o se va un tiempo? Me parece que no definirlo es un enorme acierto de Ibsen. Eso le da a la obra una apertura que tendrá vigencia por siglos. Nora se va porque quiere ser una mujer plena, una persona. Pienso que ese personaje literario es una concepción muy audaz para su época. Ella se va sola, sin una idea de qué hacer, cómo ganarse la vida. Nora se va y listo. No quiere estar está más infantilizada a la sombra de su esposo. Y quizás muy pocos le van a dar una mano. Poner todo eso en una obra teatral me hizo inmensamente feliz.
P.: ¿Cómo ve el teatro por streaming o zoom en este contexto? Qué opina de comenzar a ir a las salas y ensayar o transmitir live con distancia? ¿Le entusiasma la idea?
A.C.: El streaming es bueno cuando no es posible el teatro. En cuanto al live, está bien que los actores puedan volver a las salas de alguna manera. Quizás de eso salga algo nuevo. No lo sé. Me gustaría intentarlo. Pero lo esencial del teatro es la creación conjunta con el público, cuerpo a cuerpo. Eso es lo mío.



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