Estas parábolas de nuestra época las ha expresado también en las series de los festines de cerdos, de los hombres en fuga por campos y paisajes descubiertos, de los cuerpos yacentes al borde del camino, reflejados en el espejo retrovisor de un vehículo; de las jaulas o cárceles deshabitadas; y de los alambrados.
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