En un film de Hollywood alguna vez supo hacer obras maestras serias sobre el peligro de una guerra atómica como
En cambio esta película lo único que suma es una avalancha de arquetipos, los mezcla arbitrariamente durante una hora de metraje en donde casi no pasa nada -lo que en un film de suspenso es un problema grave-y luego hace que todo explote al mismo tiempo con la bomba ubicada en el garage del estadio deportivo en el que el presidente de los Estados Unidos está divirtiéndose a lo grande con un partido de futbol, y esto a pesar de que debería estar preocupado por la creciente tensión con Rusia, cuyo flamante presidente acaba de bombardear la capital chechena con armas químicas.
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