Bob, su personaje, era de aquella clase de tipos a los que ningún policía le gustaría arrestar. Hasta había salvado la vida de uno de ellos en un tiroteo. Después de pasar mucho tiempo a la sombra, el envejecido Bob volvía más tranquilo, en apariencia sólo dado al juego y a la bebida, aunque se sabía que un futuro nuevo golpe no le era ajeno a sus planes. Por eso, el policía que no le perdía pisada intentaba menos evitar ese asalto (una caja fuerte en Deauville) que ahorrarle una nueva temporada en la prisión, quizá la definitiva.
Medio siglo después, Bob encarnó en esta remake del irlandés
Sin embargo, no es el argumento lo más importante de la película, como tampoco lo era en su modelo.
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