En el cine de hace treinta años, el espectador no dudaría un instante en creerle al matemático y odiar al médico, a quien seguramente consideraría otro enviado de la CIA para neutralizar a alguien que fue útil pero que se les ha vuelto riesgoso (además, el médico tiene el siempre desconfiable rostro de Sin embargo
Dejá tu comentario