No es cierto que sean verdaderamente rupturistas: graban para una empresa multinacional, aparecen respaldados por un productor de éxito en los Estados Unidos -como Pero han sabido convencer a muchos jóvenes de su representatividad contestataria y se han transformado en una de las bandas más convocantes del momento. Tanto, que ya son nueve los Luna Park programados y la locura por verlos convierte cada función en una caldera. Ni son originales en su propuesta, ni exhiben ideas interesantes en los arreglos, ni dejan ver sus virtudes como instrumentistas ni tienen un cantante destacado al frente. Pero tienen la habilidad de construir canciones pegadizas, simpáticas para las almas protestonas. El slogan de sus fans habla de seguir a la Bersuit «de la cabeza»: esto es, poco pensamiento, mucha diversión y poca exigencia artística. La
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