Una Valeria
Bruni-Tedeschi
de atrapante
expresividad y
animan a la
pareja al borde
de la
separación en
esta sensible y
precisa
representación
de las
angustias y
dolores que
eso acarrea.
«Una pareja perfecta» (Un couple parfait, Japón-Francia, 2005, habl. en francés). Guión y dir.: N. Suwa. Int.: V. Bruni-Tedeschi, B. Todeschini, N. Boutefeu, L. de Lesquesaing.
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Es simple. Un matrimonio vuelve a París, a una boda, está todo bien, pero de pronto alguien se sincera, y nos sorprende: la pareja perfecta no da para más, se impone el divorcio. Son gente grande, civilizada, cada uno habrá madurado su decisión, pero ya se sabe cómo son estas cosas. El quiero y no quiero de los últimos días, la angustia que viene junto con los cortes, los últimos intentos de recomponer lo que cada uno sabe que no tiene compostura...
Con muy buena mano, con la excelente Valeria Bruni-Tedeschi, de atrapante expresividad, y con la fotografía y la dirección de arte de Caroline Champetier, veterana que por algo da clases en La Femis, que es la más prestigiosa escuela de cine que hay en Europa, el maestro Nobuhiro Suwa ofrece no sólo una buena película. Ofrece una representación intensa, sensible y precisa de los dolores de un fracaso, o de un desgaste, como gusten decirle, y de las ansiedades por querer evitarlo a toda costa.
Le reprochan cierta improvisación actoral a lo Cassavetes. Puede ser, como también podrían acusarlo de reiterativo, defecto naturalmente unido al tipo de situaciones que aquí se describen. Imposible reprocharle, en cambio, su coincidencia con un poeta que seguramente nunca leyó, el inmenso Vinicius de Moraes. Léanse, sino, estos párrafos de «Separación», que parecen directamente escritos para el guión de Suwa:
«Ella lo miraba con una mirada intensa, en la que había incomprensión y anhelo, como pidiéndole, al mismo tiempo, que no se fuese y que no dejase de partir, por aquello de que todo era imposible entre ambos» (...), «sintió que nada podría evitar la reincidencia en esa escena tantas veces relatada en la historia del amor, que es la historia del amor, que es la historia del mundo» (...), «Más tarde le parecería no recordar ningún color en aquel instante. Le parecería haberse dicho que la ausencia de colores es casi completa en todas las rupturas» (...), «Pero el brusco movimiento de cerrar la puerta le prendió entre las hojas de madera el espeso tejido de la vida, y permaneció sin poder moverse del lugar, sintiendo formarse el llanto muy lejos en su interior» (...), «sabía también que el primer paso que diese pondría en movimiento su máquina de vivir, y que él, como un autómata, comenzaría a andar, a hacer cosas, distanciándose cada vez más de ella, cada vez más». «Separación» está en el libro «Para vivir un gran amor». La película está apenas en tres salas.
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