30 de marzo 2001 - 00:00

Ute Lemper: "Me siento más libre viviendo en Nueva York"

Ute Lemper.
Ute Lemper.
El arte de Ute Lemper es tan ecléctico como su vida. Esta hermosa mujer, hija de un banquero y una cantante de ópera, nació en Münster, Alemania, en julio de 1963. De pequeña tomó sus primeras lecciones de piano y de canto, y empezó a actuar en su país y en Austria. En 1983, Andrew Lloyd-Webber le ofreció una participación en la versión vienesa de «Cats», y a partir de allí su nombre quedó asociado a la comedia musical y a la ópera-rock.

En 1985 tuvo el protagónico en «Peter Pan», y fue Sally Bowles en la «Cabaret» de 1986. Por entonces se acercó al repertorio de Kurt Weill, y lo grabó y presentó en Europa y Estados Unidos. Su personalidad inquieta la llevó a vivir en distintos lugares, a experimentar en el cine. Filmó muchas películas como actriz con directores como Pierre Granier-Deferre («La austríaca»), Peter Greeneway («La tempestad») o Robert Altman («Prêt à porter»).

Incursionó en uno de los capítulos de «Cuentos de la cripta» para televisión, pintó, escribió artículos periodísticos y hasta un libro. Su discografía es grande y variada, e incluye desde música para cine hasta las canciones de Weill, pasando por « The Wall» de Roger Waters, piezas de comedias musicales, baladas pop, o temas de los repertorios de Edith Piaf, Marlene Dietrich y Jacques Brel.

Lemper debutará en el Gran Rex de Buenos Aires el próximo 18 de abril. Desde su casa en Nueva York, donde vive con sus hijos Max y Stella que tuvo con el actor David Tabatsky, dialogó telefónicamente con este diario.

Periodista: ¿Qué la lleva a diversificarse tanto?

Ute Lemper
: No hago todo al mismo tiempo. En estos momentos solamente estoy cantando, haciendo mis conciertos. No tengo tiempo de pintar ni de escribir. Creo que esa variedad tiene que ver con mi necesidad de hacer cosas distintas. Eso mantiene mi mente en constante cambio y no me deja aburrir.

P.: ¿Y dónde se siente mejor?

U.L.: Sobre el escenario, haciendo un show. Eso no lo cambio por nada.

P.: ¿Qué está haciendo por estos días?

U.L.:
Estoy grabando mi nuevo álbum, con canciones escritas por mí. Además sigo con mi tour. Estuve en Polonia. Ahora actuaré en Las Vegas, en San Francisco, después en Buenos Aires.

P.: En los últimos tiempos, hemos visto a muchos artistas provenientes de la música clásica que se han volcado hacia la música popular. Siendo que usted ha recorrido de algún modo ese camino, ¿a qué cree que se debe?


U.L.: No. Yo siempre fui una intérprete «crossover». Nunca me dediqué específicamente a lo clásico, aunque tenga una formación en ese sentido. Con respecto a lo que usted dice, me parece que es un problema de mercado. Los sellos clásicos están en problemas porque todos los grandes compositores ya han sido grabados reiteradamente por los más grandes directores, pianistas, cantantes. Esa música ya fue comprada por la gente y la tiene en su casa. De modo que las disqueras tienen que encontrar nuevas cosas para entusiasmar al público para que siga comprando discos. Y eso lo encuentran en el crossover.

P.: ¿Sigue siendo central para usted el repertorio de Kurt Weill?

U.L.:
Le he dedicado mucho de mi vida pero hace tiempo que ya no ocupa el mismo lugar. Eran tiempos en que sólo cantaba en alemán. Después, mi carrera tomó otros rumbos, incluí canciones en francés y en inglés, actué en comedias musicales, dejé de vivir en Alemania. También cambió mi repertorio. Sigo considerando muy valiosas esas canciones y, de algún modo, continúan marcando mi relación con mi idioma materno; por eso algunas de ellas siguen estando en mis shows.

P.: ¿Cómo se sintió cantando en inglés y francés?

U.L.:
Al principio fue extraño. Pero yo viví muchos años en París y ahora hace tiempo en Nueva York. De modo que me familiaricé con esas lenguas más allá de mi trabajo. Y por cierto que ahora me gusta pensar y cantar en inglés. Piense usted: yo trabajo en todo el mundo y en el único lugar donde la gente entiende el alemán es en Alemania. El inglés, además, me permite comunicarme con mucha más gente.

P.: ¿Por qué se fue de Alemania?

U.L.:
No me gusta vivir allí. Viví en París, en Londres y ahora en Nueva York. Y realmente me encanta vivir aquí. Es un tema complejo de explicar. Por un lado es una cuestión de mercado. Desde aquí es mucho más fácil moverse, inclusive hacia Europa. La alemana es una cultura más cerrada que a mí me gusta menos. Aquí hay una cultura más internacional que me permite actuar en Broadway y también hacerlo en Londres, en París o en Alemania. Aquí hay músicos de todas partes constantemente. Amo NuevaYork y me siento más cómoda y más libre; en Alemania no siento eso. Con esto no quiero hablar mal de mi país ni de mucha gente que quiero mucho y que tiene una actitud más abierta; digo simplemente que me siento mucho más cómoda aquí.

P.: ¿Cómo será su concierto de Buenos Aires?

U.L.:
Voy a cantar acompañada por un trío de piano, bajo y batería que dirige Bruno Fontaine. Y en el repertorio seguramente habrá mucha variedad; pueden ser algunas cosas de Brel, algunas de Waits, de Costello, de Spoliansky, de Holländer, y seguramente también algunas canciones de Weill.

P.: ¿Tiene algún proyecto en cine?

U.L.:
Nada en este momento. Mis hijos son pequeños, tienen 6 y cuatro años, y eso complica un poco que yo pueda alejarme por un tiempo largo para filmar.

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