29 de agosto 2008 - 00:00

Valiosa recuperación del hoy olvidado artista Antonio Vigo

«Maquinaciones» recupera para las nuevas generaciones la variada obrade un artista conceptual, xilógrafo, editor y ensayista que no figura entextos clásicos sobre el arte moderno argentino.
«Maquinaciones» recupera para las nuevas generaciones la variada obra de un artista conceptual, xilógrafo, editor y ensayista que no figura en textos clásicos sobre el arte moderno argentino.
La muestra «Maquinaciones, Edgardo Antonio Vigo: Trabajos 1953-1962» se exhibe en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA). Nada de lo realizado por este artista de culto, y oculto para la mayoría, podría calificarse como convencional. Quizás se lo conozca mucho más como el precursor del Arte Correo, una de las tantas disciplinas abordadas por este platense nacido en 1928 y fallecido en 1997.

Artista conceptual, xilógrafo, poeta visual, editor de revistas, fundador del Museo de la Xilografía, ambulante, sin sede fija contenido en cajas y valijas (listo para montarse en cualquier espacio), fabricante de objetos, autor de manifiestos, crítico de arte, ensayista, del que no existe mención alguna en textos clásicos sobre el arte moderno argentino.

En 1969 organizó la Primera Muestra Internacional de Poesía Experimental en el Instituto Di Tella, editó revistas como «Diagonal Cero»; entre sus ensayos: «Hacia un Arte Tocable», «La Calle: escenario del arte actual» y «Un Arte a Realizar». Su producción en el Arte Correo que prefería denominar «Comunicación a distancia», tuvo su etapa más prolífica desde mediados de los 70 hasta principios de los 90. En 1994 integró el envío especial argentino a la XXII Bienal de San Pablo junto a Líbero Badii y Pablo Suárez.

La exposición actual cubre el período 1953-1962: diez años de intenso trajinar, según Mario H. Gradowczyk, autor del meduloso ensayo del catálogo, y con el que trabajaron la arquitecta Ana María Gualtieri, fundadora del Centro de Arte Experimental Vigo de La Plata, la museóloga Mariana Santamaría y la profesora Magdalena Pérez Balbi. que han inventariado detalladamente todo lo concerniente a una obra que merece ser conocida en profundidad.

Esta exposición es una profunda lección para estos tiempos « mediáticos» y la efímera pasarela del arte. Una exposición que no va a atraer multitudes pero sí a aquellos que se permitan demorarse ante dibujos, acuarelas, textos, collages, que despiertan curiosidad, que remiten a Klee, Picasso, Kandinsky, Mondrian, realizados en París en 1953.

Al regresar de París a fines de 1953 -un viaje de un año que le permite tomar contacto con la intelligentzia de la época, cuando el informalismo está en apogeo-, aprecia la libertad de expresión, se da cuenta de las limitaciones del medio cultural platense, por lo que intenta instalar la idea de «nulidadde todos los movimientos artísticos que se desarrollan en el plano, en el espacio y en el truquismo visual, en la armonía, en los cánones de todos los ismos».

A la manera de los dadaístas, de los vanguardistas, de los madí, construye máquinas imposibles: collages y dibujos con imágenes de la Loren y la Monroe -íconos femeninos de entonces- y artefactos que denomina «máquinas inútiles».

En el capítulo del ensayo dedicado a las revistas, Gradowcziyk señala la multifacética figura de Vigo como artista y gestor. La Plata es su centro de acción, así como la de editor, ensayista comprometido, poeta y diagramadorde revistas, por ejemplo, «WC» de la que se editaron 5 números en 1958 y como el título lo indica refiere a Duchamp.

El Manifiesto de entonces señala: «No copiamos... no queremos ser 'comentaristas' de la naturaleza sino actores... no queremos representar la expresión sino ser Expresión».
Junto a César Paternosto, Alejandro Puente y otros artistas platenses forman el Grupo SÏ cuya actividad plástica es por entonces pujante.

En una pared de la sala se reproduce «Tornillos, herrajes, maderas/ fierros, tornillos, herrajes, maderas/formatos, croquis, máquinas/ máquinas inútiles/máquinas imposibles/máquinas solteras/ abrazaderas, tornillos, herrajes, maderas.
Correspondiente a #Mi pequeño mundo poético de máquinas inútiles Mecánico», que resume en parte su tarea creativa.

Una muestra valiosa que invita a conocer y saber mucho más sobre un artista radical «cuya ironía es de afirmación, insolente pero constructiva, pensando siempre en ofrecer algo diferente al observador, para que lo comparta o lo rechace, pero nunca desde la indiferencia».

Se exhibe hasta el 12 de septiembre en la sede de Paraná 1150. Posteriormente esta muestra se exhibirá en el Museo Caraffa (Córdoba), en el Museo Castagnino + macro ( Rosario) y en el Museo Provincial de Bellas Artes (La Plata) .

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