2 de julio 2007 - 00:00

Vinicius: los homenajes que tampoco tienen fin

Vinicius de Moraes: a casi 40 años de su presentación en LaFusa, se reúnen los otros dos integrantes de ese show,Maria Creuza y Toquinho.
Vinicius de Moraes: a casi 40 años de su presentación en La Fusa, se reúnen los otros dos integrantes de ese show, Maria Creuza y Toquinho.
La presencia de Vinicius de Moraes en la cultura brasileña fue tan significativa que el impacto de su muerte, en 1980, inspiró numerosos homenajes desde entonces. Entre ellos, además de bautizar una calle de su barrio Ipanema con su nombre, se han producido innumerables CDs, libros, una película sobre su vida y recitales de los más famosos artistas de la música popular brasileña como Antonio Carlos Jobim, uno de sus mas famosos «parceros», con su CD «Tom canta Vinicius», y la cantante María Betanhia con su reciente show y CD «Que falta vocé me faz».

Los recitales de homenaje no sólo se realizaron en Brasil sino también en nuestro país, donde «Miúcha» Buarque junto con Carlos Lyra y la hija de Vinicius, Georgiana, recordaron en escenarios porteños los 25 años de su desaparición. Sin embargo, y a pesar de la excelencia de todas estas expresiones, el recital que como homenaje realizarán mañana y el miércoles Maria Creuza y Toquinho en el Gran Rex tiene una significación especial.

Toquinho y Maria Creuza fueron sus más cercanos compañeros en la «conquista de Buenos Aires», y Vinicius vivió un idilio con los argentinos que se fue consolidando y manteniendo en el tiempo durante una etapa muy particular en la vida del poeta. Joao Gilberto, Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes son reconocidos como los «padres de la bossa nova», y de ellos sólo el poeta fue el que más vínculos estableció con nuestro público.

En la Argentina se convirtió en un showman y se alejó definitivamente de la carrera diplomática. En 1968 llegó al teatro Opera encabezando una embajada artistica con Dorival Caymmi que integraban el Cuarteto en Cy, Baden Powell y Oscar Castro Neves, que fascinó al público. Fue su primer contacto en el papel de hombre del espectáculo. Luego volvería al año siguiente al Teatro Embassy junto a Dori Caymmi, pero donde definitivamente establecería esa relación de amor mutuo fue en sus shows de «La Fusa» en la avenida Santa Fe.

Para esta temporada Vinicius convocó a dos artistas que eran desconocidos para el público argentino. Ella, Maria Creuza, una bahiana que con su voz y belleza impactó a los espectadores y el, un jóven guitarrista que le fue presentado al poeta por su amigo «Chico» Buarque y que con los años se convertiría en amigo inseparable y socio musical con el que compusieron cientos de obras y grabaron obras memorables.

El éxito en La Fusa, gracias a la inquietud de Alfredo Radoszynsky con su sello discográfico «Trova», se convirtió en un CD que aun hoy sigue siendo un clásico de la música popular brasieleña. Vinicius disfrutó en Buenos Aires. no sólo de su triunfo como showman sino su éxito como poeta con sus libros editados y reeditados, en Ediciones La Flor, por su amigo Daniel Divinsky.

Los «años 70» lo tuvieron como un personaje incorporado a la vida intelectual y bohemia porteña con la compañía de sus amigos Maria Rosa Oliver, Astor Piazzolla, Egle Martin, Enrique Villegas, Eduardo Lagos, Chico Novarro y Helena Goñi, entre otros. En esos años el poeta vivió uno de los episodios más dolorosos de su vida, el secuestro y desaparición de su pianista Tenorio Cerqueira Junior, luego de una actuación en el Gran Rex, por personal militar en marzo de 1976. Vinicius, además de privilegiar la amistad, fue un permanente enamorado y adoraba las mujeres argentinas y, como prueba, se casó con la porteña Marta Rodríguez Santamaria.

Enrique Strega

Dejá tu comentario

Te puede interesar