26 de diciembre 2001 - 00:00

"Yo soy simplemente músico; no acepto otra definición"

Mike Stern
Mike Stern
(26/12/01) Mike Stern es un viejo conocido del público argentino. Con diez discos editados (el último de los cuales es el reciente «Voices», donde, por primera vez incluyó cantantes y reunió a músicos tan variados como el cantante y bajista camerunés Richard Bona, al cantante y multi-instrumentista armenio Arto Tuncboyaciyan, a la vocalista Elisabeth Kontomanou y a los jazzeros Michael Brecker,Vinny Coliauta y Lincoln Goines), este virtuoso guitarrista norteamericano, con sus raíces en el jazz y sus ramas en muchas otras músicas, ha visitado varias veces nuetro país. Y volverá a hacerlo en los primeros días de 2002, para tocar en el hotel Sheraton -dentro del ciclo «Contemporánea Live», el viernes 11 de enero- junto a Dennis Chambers en batería, Lincoln Goines en bajo y Bob Franceschini en saxofón. Dialogamos con él.

Periodista: Algunos críticos lo definen como un músico de «jazz fusión». ¿Le resulta apropiada esa definición?

Mike Stern: A mí no me gusta ni acepto ninguna definición; yo soy simplemente músico. Creo que mi estilo está influenciado por todo lo que fui escuchando desde pequeño. Yo me crié escuchando a B.B.King, a Jimmi Hendrix, a Eric Clapton en Cream. Pero además mi madre era música clásica y le gustaba tocar jazz en casa. Evidentemente, mi influencia principal está en el jazz, pero no solamente allí. Diría entonces que fundamentalmente soy un músico de jazz influenciado por muchas otras cosas.

P.: ¿Qué lo llevó a incluir artistas no-europeos en su último disco?

M.S.:
Quería grabar con cantantes. Conocí a Richard Bona y me pareció que era excelente para mi disco. Justamente, siento a «Voices» como un trabajo muy excitante, es un proyecto bien diferente a los nueve discos anteriores, es algo especial. Es el primero en el que incluí voces. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de poner cantantes; algunos de mis temas -así lo siento, al menos-me lo venían reclamando. En ese contexto, no pensé si había o no artistas no europeos.

P.: ¿No le molestó ceder su habitual lugar de melodista a un cantante?


M.S.:
No, al contrario; me encanta. Como para cualquiera, mi primer instrumento fue la voz. Y aunque esté tocando con una formación instrumental, no necesariamente la primera voz queda reservada para mi instrumento. Muchas veces puede doblarse, inclusive, con un saxo; o, como en este caso, con una voz humana.

P.: ¿Por qué, entonces, no sale de gira con algún cantante?


M.S.:
Es muy complicado. Además me gusta mucho tocar en vivo y ahí sí me cuesta salir de escena aunque sea por algunos minutos. También hay un tema de costos, por supuesto. De todos modos, hay temas que en el CD están cantados que en vivo los estamos haciendo instrumentales.

P.: ¿Cuál es su opinión sobre el tan difundido concepto de «world music»?

M.S.:
No lo sé. Alguna gente considera que «Voices» podría caber, en algún sentido, en esa categoría. Si lo pensamos como un disco en el que hay influencias distintas, podríamos tomarlo así quizá. Lo que no me parece correcto es partir de la base de lo europeo o lo norteamericano; en todo caso, se trata de una suma de elementos o de influencias recíprocas.

Buenos recuerdos

P.: A lo largo de su vida usted ha tocado con músicos muy importantes. ¿A cuáles recuerda especialmente?

M.S.:
A todos, realmente. Por supuesto, Jaco Pastorious, Miles Davis, Michael Brecker. Pero del mismo modo recuerdo a gente mucho menos conocida. Me gusta tener mi propia banda pero también me gusta trabajar alternativamente con distintos músicos; siempre produce una sensación nueva y excitante.

P.: ¿Y cuál es su música favorita?


M.S.:
Escucho jazz, naturalmente. Estudio la música de John Coltrane, Sonny Rollins, Miles Davis, Wayne Shorter. Tiendo a escuchar lo tradicional: guitarristas, saxofonistas, música clásica.

P.: Después de tantas visitas a nuestro país, ¿tiene referencias de la música argentina?


M.S.:
Por supuesto, conozco algo de tango. Y admiro a músicos como Luis Salinas, Astor Piazzolla, a quien conocí personalmente, Dino Saluzzi, que escuché tocando con Al Di Meola. Me han hablado mucho de Horacio Salgán pero aún no he tenido la oportunidad de escucharlo en vivo; sólo a través de alguna grabación. He descubierto que hay muchos muy buenos guitarristas en su país.

P.: ¿Será por eso que viene tan seguido?


M.S.:
Sí y también porque es un país maravilloso. Puede ser que tengan problemas económicos pero el alma de tu país es algo increíble.

P.: ¿Cuál será el repertorio de su concierto en Buenos Aires?


M.S.:
Haremos algunas canciones de «Voices», pero fundamentalmente material de discos anteriores, sobre todo de «Play», que hicimos con John Scofield y Bill Frisell en 1999.

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