9 de enero 2023 - 00:00

Fed y Wall Street: y ahora que está la foto del aterrizaje suave... ¿qué sigue?

Jerome Powell

Jerome Powell

La Fed arma su rompecabezas. Con cada entrega de indicadores económicos, más y más piezas encuentran el lugar correcto en el tablero que persigue la política monetaria. Se sabe que Powell y compañía, y también Wall Street, con gusto permutan baja de inflación por recesión suave. Y el mercado de trabajo, en diciembre, les ofreció una realidad mejor. Esto es, una creación sólida de empleo -223 mil netos- que se desacelera pero conserva margen suficiente para sostener un crecimiento saludable, y desinflación nominal de los salarios y de la masa de ingresos. La inflación dejó de subir hace rato (hizo pico en junio) y la versión núcleo declina desde octubre.

Los precios de los bienes físicos, que son flexibles, cayeron 0,4% en octubre y 0,5% en noviembre. Los rígidos precios de los servicios ralentizan su marcha pero aquellos efectivamente pagados -como los servicios médicos y el transporte- también retrocedieron en noviembre.

¿Y si la inflación cayó de golpe y nadie se dio cuenta?, exagera la nota Alan Blinder. En efecto, la inflación núcleo arrojaría una lectura negativa con solo reemplazar el costo imputado de los servicios de vivienda por una medición en tiempo real, como los alquileres que compila la firma Zillow. Así, cada vez más piezas encajan en el rompecabezas pero el cuadro no está completo, mucha data es susceptible de corrección y revela inconsistencias a dirimir.

La recesión, ausente en el mercado laboral, agobia a infinidad de indicadores de actividad presente y futura. ¿Quién miente? ¿Quién se equivoca? Y para asegurar la meta de 2% hay que reducir más la escala de la inflación, aunque mengüe en el margen. Es decir, la política agresiva no podrá desconectarse y entraña riesgos de cortocircuito. Por último, la inflación de diciembre debe probar que la tendencia propicia es estable y no proclive a encabritarse.

El informe de empleo es la postal del aterrizaje suave. “La inmaculada desinflación”, dijo Randall Krozsner, quien fuera gobernador de la Fed. EE.UU. creó 562 mil empleos por mes en 2021 con el estímulo a toda máquina. En 2022, promedió 375 mil y sumó un total de 4,5 millones (el segundo registro más elevado de la historia) con la Fed de punta en una “blitzkrieg” de tasas que las llevó de cero a 4,50%. Diciembre se moderó a 223 mil. Es el descenso sin estridencias de un planeador. El ruido molesto que se vinculaba a los salarios, una espina clavada en noviembre cuando aumentaron 0,6% (7,4% interanual) con un fuerte empinamiento de toda la serie, se borró en diciembre por completo. Avance mensual de 0,3%, nueva revisión de la data histórica a la baja, y reducción en la intensidad de uso del factor trabajo. Las horas trabajadas cayeron, lo mismo que las horas extra. La masa de ingresos laborales cerró 2021 creciendo por encima de 14% y un año después ajustó a 4%, una cifra compatible con los requerimientos de la estabilidad.¿Y ahora cómo sigue? La decisión clave ya se tomó. El banco central redujo el calibre de su munición. Pasó de 75 puntos base a 50. Y definió un mojón tentativo de 525 pbs como techo de la tasa terminal. No prevé recortes hasta 2024. Y ahora exhibe la postal del aterrizaje ideal en la vitrina. La faena no concluyó, pero es la fábula de la liebre y la tortuga, y otra vez la tozudez dándole alcance a la velocidad que se fatiga. Terminó la obra gruesa, resta el revoque fino. De ahí el cambio de brocha por pincel.

En febrero, una suba de 25 bps bastaría. Pero otra de 50 bps manteniendo la tasa terminal podría ser aún mejor (¿Bullard?). Llegado el caso, la tasa terminal podría subir. En el seno del banco central, cinco opiniones de 19 preferirían ir a 5,50% y otras dos, a 5,75%. Pero, la prioridad, se asuma o no, será no romper nada. Apunta Thomas Barkin, de la Fed de Richmond, “podremos trabajar con un poco menos de intensidad”. ¿Y la Bolsa? El Dow Jones pagó la postal soñada con 700 puntos de suba. Su temor no es la inflación sino la exageración de la Fed. Y conste que está sobre aviso. Las minutas lo dicen clarito: los rallies no son bienvenidos. Relajan las condiciones financieras a contramano, y obligan a apretar más. Wall Street desconfiaba en serio de los balances, y la temporada comienza esta semana. La noticia del aterrizaje ideal llegó en el mejor momento. Servirá como colchón o de resorte. Y es a voluntad.

Dejá tu comentario

Te puede interesar