Uno de los temas más discutidos del programa económico es sin dudas las cuentas públicas. Según un estudio, la Argentina registró en 2025 un déficit financiero equivalente al 1% del Producto Bruto Interno, unos $12 billones, un dato que permite explicar por qué la deuda pública no logró reducirse, pese al fuerte ajuste fiscal y la mejora en los indicadores financieros.
Cuentas fiscales e intereses de la deuda bajo la lupa: en 2025 hubo déficit financiero de 1% del PBI
Un informe estimó un rojo financiero “oculto” de $12 billones en 2025. Aunque es el mejor resultado en 15 años.
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El estudio señala que el informe de deuda pública no contempla las Letras capitalizables.
El análisis surge del Informe de Coyuntura Macroeconómica Nº 10, elaborado por Joaquín Waldman, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA), de la Facultad de Económicas de la UBA. Si bien el resultado representa el mejor saldo financiero en 15 años, el estudio advierte que el equilibrio fiscal exhibido por el Gobierno es parcial y que existen componentes relevantes del costo de la deuda que no se reflejan plenamente en las estadísticas tradicionales.
Buen arranque de 2026 y foco en las reservas
El informe señala que el panorama macrofinanciero de 2026 comenzó de manera favorable para el Gobierno. A comienzos de enero, el Tesoro afrontó pagos por u$s4.200 millones en capital e intereses correspondientes a los bonos reestructurados en 2020. Ese monto equivale a la mitad de los vencimientos anuales de deuda en moneda extranjera y cerca de un cuarto del total de compromisos en dólares del año, incluyendo organismos internacionales.
En paralelo, el Banco Central inició el proceso de acumulación de reservas anunciado a fines de 2025, sin generar presiones significativas sobre el tipo de cambio oficial. En lo que va de enero, la autoridad monetaria compró más de u$s1.000 millones, impulsada por una mayor demanda estacional de pesos, la liquidación de la campaña triguera y emisiones de Obligaciones Negociables.
El objetivo anual del BCRA es sumar u$s10.000 millones, por lo que el inicio del año aparece como auspicioso. A esto se sumó un REPO por u$s3.000 millones con bancos internacionales y la revaluación del oro, lo que permitió que las reservas internacionales netas crecieran cerca de u$s500 millones desde el 31 de diciembre, pese a los pagos de deuda realizados.
Reservas: el talón de Aquiles del programa
Aun así, el informe subraya que la acumulación de reservas sigue siendo uno de los puntos más frágiles del programa macroeconómico. Pese a tener un nivel de deuda comparable al de otras economías de ingresos medios, la Argentina se ubica entre los países con menor stock de reservas internacionales, una debilidad señalada tanto por analistas como por el FMI.
Esta restricción también es observada por los inversores, que asocian la escasez de reservas con posibles dificultades futuras para el pago de la deuda. En ese sentido, las compras recientes del BCRA tuvieron un impacto positivo en los bonos soberanos y permitieron que el riesgo país perforara los 500 puntos básicos, alcanzando su nivel más bajo desde el inicio del gobierno de Javier Milei y valores similares a los del primer semestre de 2018.
El informe también destaca el regreso de Ecuador a los mercados internacionales, con una emisión por u$s4.000 millones a tasas cercanas al 9% y vencimientos en 2034 y 2039. El país vecino, con un recorrido reciente similar al argentino —acuerdo con el FMI y reestructuración de deuda en 2020— logró volver a financiarse tras siete años de exclusión.
Argentina, por su parte, realizó en diciembre una colocación por u$s1.000 millones con vencimiento en 2029 y una tasa del 9,26%, la primera emisión en dólares en ocho años. Según el informe, el Gobierno buscaría en 2026 ampliar este financiamiento, tanto en volumen como en mejores condiciones, para refinanciar vencimientos crecientes en los próximos años.
El “déficit oculto” y la metodología fiscal
Pese a la baja del riesgo país y al superávit primario, la deuda pública no logró reducirse en forma significativa. En 2025, el stock se mantuvo estable: cayó 2,6% en dólares, pero aumentó 5% en pesos constantes.
El estudio explica esta dinámica a partir de una diferencia metodológica clave. En 2025, el Sector Público Nacional No Financiero registró un superávit primario de 1,4% del PBI, pero al descontar $10,3 billones en intereses, el resultado financiero fue apenas positivo en $1,5 billones (0,2% del PBI).
Sin embargo, esa cuenta no incluye los intereses de las Letras Capitalizables (LECAPs), instrumentos de corto plazo que capitalizan intereses y los registran “bajo la línea”, fuera del resultado financiero. Al incorporarlos, el informe estima que el resultado real pasa a ser un déficit cercano al 1% del PBI.
Desde el IIEP aclaran que el criterio es técnicamente válido, pero advierten que puede resultar conceptualmente engañoso, ya que subestima el verdadero costo financiero del endeudamiento y ayuda a explicar por qué la deuda no se reduce pese al ajuste.





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