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30 de julio 2026 - 13:05

El ranking mundial de reservas internacionales y el dominio de Asia: qué países lideran el podio

Ocho de los diez mayores poseedores de reservas del mundo se encuentran en el continente asiático tras décadas de crecimiento impulsado por las exportaciones. Las lecciones que dejó la crisis financiera de fines de los '90.

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Los países asiáticos dominan el ranking mundial de reservas internacionales.

Hay una vasta literatura y experiencia sobre las bondades de la acumulación de reservas internacionales por motivos precautorios y sobre por qué es una señal muy bien recibida por los mercados, y hay otra tanta sobre el debate académico de cuáles son los niveles adecuados. Lo cierto es que al observar el ranking mundial de reservas en divisas es evidente que los mayores poseedores se gestaron de la mano de una crisis que tuvo lugar hace ya casi tres décadas.

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Porque si algo dejó en claro la crisis financiera asiática de 1997 fueron los riesgos de depender del capital extranjero cuando los mercados sufren turbulencias. De ahí que muchos gobiernos comenzaron a acumular ingentes cantidades de reservas de divisas como una forma de blindarse o tener una especie de reaseguro económico. Veamos los números.

Sobre la base de los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) “International Reserves and Foreign Currency Liquidity” (IRFCL) una especie de ranking de los principales países según sus reservas de divisas, excluido el oro, muestra un amplio predominio de Asia.

El Top 5, liderado por China con u$s3,411 billones, lo completan Japón con u$s1,259 billones, Suiza con u$s932.000 millones y detrás Taiwán con u$s603.000 millones e India con u$s543.000 millones. O sea, de los cinco mayores, cuatro son asiáticos. Mientras que el Top Ten lo completan, Arabia Saudita con u$s459.000 millones, Hong Kong u$s442.000 millones, Rusia u$s435.000 millones, Corea del Sur u$s423.000 millones y Singapur u$s419.000 millones. Es decir, de los diez principales, ocho son asiáticos.

Muchos de estos países además de haber sido víctimas de la crisis de 1997 presentan también un común denominador, la mayoría está enrolado en el club de los mercados emergentes.

Recién en el puesto 11 aparece un país fuera del radar, pero emergente como es el caso de Brasil con u$s344.000 millones. Detrás lo acompañan: los Emiratos Árabes Unidos con u$S251.000 millones, los Estados Unidos u$s245.000 millones, Tailandia u$s237.000 millones y otro latinoamericano, México, con u$s236.000 millones.

Está claro que Asia domina el ranking mundial de reservas en divisas ya que ocho de los diez países con mayores reservas del mundo se encuentran en dicho continente, y representan cerca de dos tercios de las reservas mundiales de divisas. Los analistas consideran que semejante nivel de concentración refleja no solo décadas de crecimiento impulsado por las exportaciones y superávits comerciales persistentes, sino también una política centrada en el mantenimiento de un elevado stock de reservas.

Reservas e inversión

Un estudio de los economistas Levy Yeyati, Ciappa y Vázquez (“Reserves as Insurance: International Buffers and Inward, FDI in Emerging Markets”) destaca precisamente que los mercados emergentes vienen acumulando grandes reservas en divisas, sin precedentes, durante las últimas dos décadas. El motivo, según los autores, es precautorio, porque las reservas proveen un seguro de liquidez frente a los procesos denominados de “sudden stops” y crisis de balanza de pagos.

Por otro lado, ostentar un gran stock de reservas es relevante para las expectativas de los inversores sobre la capacidad financiera y solvencia de los países, y como una especie de escudo ante una reversión de las condiciones externas. Esto, además, es importante porque las reservas reducen los riesgos de devaluaciones abruptas, controles de capitales o cambios repentinos de política económica, todo lo que al fin y al cabo desalienta la inversión a largo plazo.

Los autores estudiaron precisamente si había algún vínculo entre las reservas y la inversión externa directa (IED) y llegaron a la conclusión que un aumento del 10% en las reservas incrementa los flujos de IED en aproximadamente un 18,5%. Además, el efecto se amplifica durante los episodios de estrés global ya que vimos que la elasticidad de la variable es de 1,85 en la muestra completa (2000 a 2020), pero cae a 1,34 cuando se excluyen los años de crisis (2008-2009, 2020), lo que concuerda con la idea de que las reservas funcionan como un seguro que cobra mayor importancia cuando los riesgos a la baja son prominentes, señala el estudio.

¿Quiénes son los otros 15 países con mayores reservas en divisas del mundo? En el puesto 16 está Israel con u$s236.000 millones, seguido por Polonia con u$s193.000 millones, Reino Unido u$s163.000 millones, República Checa u$s155.000 millones, Indonesia u$s146.000 millones, Malasia u$s117.000 millones, Alemania u$s103.000 millones, Filipinas u$s92.000 millones, Italia u$s89.000 millones, Dinamarca u$s89.000 millones, España u$s87.000 millones, Francia u$s86.000 millones, Irak u$s85.000 millones, Rumania u$s78.000 millones y cierra en el puesto 30, Turquía con u$s77.000 millones. En este segundo pelotón el predominio es de Europa.

También es evidente que la influencia del dólar como moneda de reserva a nivel mundial y del comercio internacional explica por qué Estados Unidos no precisa tener un gran stock de reservas. Y si bien en los últimos años viene perdiendo terreno en el menú de los bancos centrales del mundo, aún hoy en día el protagonismo del dólar es insoslayable.

Más allá de todo debate, está claro que las reservas en divisas actúan como una especie de fondo de emergencia para un país. Así los bancos centrales no solo las emplean para estabilizar los mercados cambiarios durante las turbulencias del mercado, sino también para pagar las importaciones esenciales y además hacer frente a los compromisos financieros internacionales, o directamente para calmar las ansiedades y temores de los inversores durante episodios de fuga de capitales. Por ende, a mayor stock de reservas, mayor será la capacidad de un país para responder a las crisis económicas externas sin depender de la ayuda extranjera. Un anhelo del FMI, sobre todo, para el caso argentino.

El proceso de acumulación de reservas que se gestó a partir de la crisis asiática de fines de los ’90, sobre todo liderado por mercados emergentes, fue el antídoto elegido por los países, principalmente asiáticos, que sufrieron grandes devaluaciones y tuvieron que pedir auxilio externo. La lección hizo que los gobiernos comenzaran a implementar políticas de acumulación de reservas como forma de auto seguro.

Claro que la contracara de ostentar elevados stocks de reservas implica costos, al tener una masa de fondos a bajo rendimiento, por lo que los gobiernos deben calcular el costo de oportunidad de mantener semejante nivel de reservas.

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