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14 de junio 2026 - 15:51

Goldman Sachs posterga los recortes de tasas de la Fed y ve menos margen para una baja antes de 2027

La entidad revisó sus proyecciones ante una economía estadounidense más resistente de lo esperado, un mercado laboral que continúa mostrando fortaleza y una inflación que seguiría lejos del objetivo de la Reserva Federal durante todo 2026.

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Goldman Sachs dio sus razones de por qué espera tasas elevadas en EEUU por más tiempo. 

Goldman Sachs volvió a recalibrar sus expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos y ahora considera que la Reserva Federal (Fed) tardará más tiempo en comenzar un ciclo de reducción de tasas de interés. La entidad postergó su previsión de recortes desde fines de 2026 hacia 2027, en un contexto marcado por una economía que mantiene un ritmo de crecimiento superior al previsto, un mercado laboral que continúa generando empleo y una inflación que sigue mostrando resistencia a converger hacia la meta oficial del 2%.

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La revisión fue presentada por el economista jefe para Estados Unidos de Goldman Sachs Research, David Mericle, quien explicó que la evolución reciente de los indicadores económicos obligó a replantear el escenario base que manejaba la entidad. Hasta ahora, el banco esperaba que la Fed comenzara a bajar las tasas en diciembre de 2026 y continuara con un nuevo ajuste en marzo de 2027. Sin embargo, la fortaleza que exhibió la actividad económica durante los últimos meses llevó a desplazar esas previsiones hacia junio y diciembre de 2027.

Por qué Goldman Sachs decidió cambiar su perspectiva sobre las tasas

El principal argumento detrás de este cambio está vinculado al comportamiento del mercado laboral. Goldman Sachs señaló que la creación de empleo sorprendió al alza y mostró una aceleración más pronunciada de la que anticipaban los analistas. Esa dinámica permitió sostener el consumo privado y evitó una desaceleración más marcada de la economía, incluso en un contexto de tasas elevadas y mayores costos financieros.

La entidad considera que el mercado laboral sigue funcionando como uno de los principales pilares de la economía estadounidense. Aunque prevé una desaceleración gradual durante los próximos meses, estima que la tasa de desempleo apenas subiría desde el 4,3% registrado en mayo hasta el 4,4% hacia finales de este año. Se trata de una corrección mucho más moderada que la proyectada anteriormente, cuando Goldman Sachs esperaba un desempleo cercano al 4,6%.

Para Mericle, este escenario reduce significativamente la presión sobre la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria. La Fed suele reaccionar con mayor rapidez cuando observa un deterioro pronunciado en el empleo o una desaceleración económica más profunda. Sin embargo, ninguno de esos factores aparece actualmente en el horizonte inmediato.

La otra variable determinante es la inflación. Goldman Sachs considera que los responsables de la política monetaria mantendrán una postura prudente hasta comprobar que el proceso de desaceleración de los precios es sostenible y consistente con el objetivo oficial del 2%.

Actualmente, la inflación subyacente medida por el índice de gastos de consumo personal (PCE), la referencia preferida por la Reserva Federal, continúa muy por encima de ese nivel. En abril alcanzó el 3,3% interanual y, según las estimaciones de la entidad, permanecería por encima del 3% durante gran parte de 2026.

El banco atribuye esa persistencia inflacionaria a una combinación de factores que siguen presionando sobre los precios. Entre ellos menciona el impacto de los aranceles comerciales, la suba del petróleo derivada de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el fuerte ciclo de inversiones asociado al desarrollo de la inteligencia artificial.

Según Goldman Sachs, la Fed probablemente optará por esperar hasta que estos factores pierdan intensidad antes de iniciar cualquier proceso de relajación monetaria. La entidad considera que los funcionarios del banco central querrán asegurarse de que la inflación se encuentre claramente encaminada hacia el objetivo antes de modificar el actual nivel de tasas.

A pesar de ello, el informe destaca que algunos indicadores muestran señales más alentadoras. El crecimiento salarial comenzó a moderarse y actualmente se ubica por debajo del nivel que Goldman Sachs considera consistente con una inflación del 2%. Al mismo tiempo, los indicadores adelantados vinculados al mercado inmobiliario muestran una desaceleración sostenida de los alquileres, uno de los componentes que más incidencia tuvo sobre la inflación durante los últimos años.

Si estas tendencias se mantienen y no aparecen nuevos shocks de oferta, la entidad proyecta que la inflación podría acercarse nuevamente al objetivo de la Reserva Federal durante 2027. Sin embargo, considera que todavía falta tiempo para que ese proceso se consolide plenamente.

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Para Goldman Sachs, el objetivo de la Fed sobre la inflación podría darse en 2027

El informe también dedica un apartado a la posibilidad de nuevas subas de tasas. Aunque Goldman Sachs sigue considerando que ese escenario no es el más probable, admite que la probabilidad aumentó en comparación con meses anteriores.

La entidad señala que algunos integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) adoptaron recientemente un tono más restrictivo en sus intervenciones públicas. Varios funcionarios dejaron abierta la puerta a nuevas alzas si la inflación vuelve a acelerarse o si los efectos del encarecimiento de la energía terminan trasladándose al resto de la economía.

No obstante, Goldman Sachs aclara que todavía no observa señales de una propagación generalizada de las presiones inflacionarias derivadas de la guerra en Medio Oriente. Su indicador compuesto sobre riesgos de inflación persistente continúa en niveles relativamente bajos, aunque mostró un leve incremento impulsado por la suba de las expectativas inflacionarias de largo plazo relevadas por la Universidad de Michigan.

La fortaleza de la actividad económica también influye sobre la evaluación de la Reserva Federal. Según Mericle, una economía que continúa creciendo a buen ritmo reduce los riesgos asociados a mantener tasas elevadas durante más tiempo. En otras palabras, el costo potencial de sostener una política monetaria restrictiva resulta hoy menor que el de flexibilizarla prematuramente y enfrentar una nueva aceleración inflacionaria.

Bajo este escenario, Goldman Sachs espera que la Fed mantenga las tasas sin cambios durante un período prolongado y recién avance con dos recortes durante 2027. De concretarse ese recorrido, la tasa de fondos federales descendería gradualmente desde los niveles actuales hasta ubicarse en un rango terminal de entre 3% y 3,25%.

Sin embargo, la entidad también advierte que existe una probabilidad creciente de que las tasas permanezcan sin cambios incluso durante más tiempo.

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