29 de junio 2026 - 12:52

Los bancos centrales alertan que el boom de la inteligencia artificial incuba riesgos financieros

Las cinco principales empresas del sector destinan más de u$s1 billón a inversiones de IA entre 2025 y 2026, superando sus beneficios y obligando a endeudarse para mantener el ritmo. El BIS compara con burbujas tecnológicas pasadas y señala el riesgo de "financiación circular".

El Banco de Pagos Internacionales alertó que el gasto masivo en inteligencia artificial está creando vulnerabilidades financieras que podrían intensificar futuras perturbaciones económicas.

El Banco de Pagos Internacionales alertó que el gasto masivo en inteligencia artificial está creando vulnerabilidades financieras que podrían intensificar futuras perturbaciones económicas.

ChatGPT IA

Este domingo, en su Informe Económico Anual, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), conocido como el banco central de los bancos centrales, advirtió de que el inmenso gasto en inteligencia artificial está acumulando vulnerabilidades financieras que podrían intensificar cualquier perturbación futura y extenderse desde los mercados al conjunto de la economía.

El director general del BIS, Pablo Hernández de Cos, señaló que el mensaje era de "urgencia", y pidió a los responsables de política económica que actúen antes de que cualquier giro de tendencia haga el ajuste final más doloroso.

En el centro de la advertencia está la escala del gasto, pese a que la inversión masiva ha apuntalado el crecimiento mundial durante el último año.

Las cinco mayores "hyperscalers", es decir, las grandes tecnológicas que compiten por levantar la infraestructura de IA, van camino de comprometer más de u$s1 billón en inversiones relacionadas con la IA entre 2025 y 2026, un ritmo que supera sus beneficios y su flujo de caja libre y que empuja a algunas a endeudarse de gran manera para seguir el ritmo.

El BIS sostiene que esta carrera se alimenta de la convicción de que, en última instancia, solo un puñado de actores dominantes saldrá vencedor, lo que anima a las empresas a inyectar dinero en proyectos cuyos retornos siguen siendo profundamente inciertos.

¿Deja vú del pasado?

El informe pone en retrospectiva histórica sitúa el auge actual de la IA, desde la fiebre de los canales de la década de 1830 y la fiebre ferroviaria británica de la de 1840 hasta la electrificación de los años 1920.

Cabe precisar que cada episodio arrancó con un auténtico avance tecnológico que atrajo más capital del que podían justificar los retornos comerciales, señala el BIS, y terminó "con una eventual reversión de la inversión que provocó recesiones en el conjunto de la economía".

El riesgo se exacerba por unas cotizaciones bursátiles muy exigentes y una financiación opaca.

El BIS subraya la expansión de la "financiación circular", en la que los fabricantes de chips y los gigantes de la nube toman participaciones en laboratorios de IA que se comprometen a comprar sus chips y capacidad de computación, reciclando de facto el dinero de vuelta a los inversores originales en forma de ingresos.

Gran parte de la financiación llega ahora a través de fondos de cobertura y vehículos de crédito privado que están sometidos a menos supervisión que los bancos. Según Zhang Tao, representante jefe del BIS para Asia y el Pacífico, esa dependencia de canales no bancarios implica que una desaceleración de la IA podría desembocar en un desplome más brusco y rápido que una crisis bancaria tradicional.

Los centro de datos y el peligro de sus costos

Aquellos con una visión crítica sostienen que el verdadero coste del despliegue de la IA se está ocultando a plena vista. Una de las principales preocupaciones, analizada por el 'Wall Street Journal', es cómo las grandes tecnológicas contabilizan sus centros de datos.

Al suponer que los costosos equipos que albergan seguirán siendo útiles durante más tiempo, las empresas pueden repartir su coste en más años, reducir la depreciación que cargan contra beneficios en cada ejercicio y presentar unos resultados más saneados de lo que sugiere la salida real de caja.

Sin embargo, cabe precisar que los chips especializados que son el corazón de estas instalaciones pueden quedar obsoletos mucho antes de lo que contemplan esos calendarios ampliados, lo que abre una brecha entre los beneficios declarados y la realidad económica y deja unos balances más expuestos.

El economista de la Universidad de Columbia, Stijn Van Nieuwerburgh, estima que el despliegue podría costar del orden de u$s8 billones en los próximos seis años, financiados en parte mediante los tipos de acuerdos fuera de balance que ha señalado el BIS.

Algunos economistas alertan ahora de una denominada "tercera ola" de inflación, tras la pandemia y los aranceles, impulsada esta vez por el despliegue de la IA. A medida que los fabricantes de chips priorizan los componentes de alto margen para los servidores de IA, la consiguiente escasez de memoria y almacenamiento se ha trasladado a la electrónica de consumo.

Apple, por ejemplo, subió la semana pasada los precios de sus MacBook, iPad y otros dispositivos, citando un "aumento extraordinario de la demanda de memoria y almacenamiento" y asegurando que "nunca habíamos visto que el precio de un componente subiera tanto y tan rápido". Las acciones de la compañía cayeron en torno a un seis por ciento, su peor jornada en más de un año, mientras Microsoft, Nintendo y Sony han adoptado movimientos similares.

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