Las acciones de Meta se desploman alrededor de 10% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street, luego de que la compañía presentara resultados que volvieron a poner bajo la lupa el costo de su apuesta por la inteligencia artificial. Si bien los ingresos crecieron 28% interanual hasta u$s60.801 millones y superaron los u$s60.200 millones esperados por el mercado, la ganancia diluida quedó en u$s6,18 por acción y se ubicó por debajo del consenso.
La diferencia se explicó, principalmente, por una serie de cargos extraordinarios que deterioraron el resultado del período. En particular, la empresa contabilizó u$s2.400 millones por contingencias legales y otros u$s1.180 millones vinculados con indemnizaciones y recortes de personal. Como consecuencia, los costos y gastos aumentaron 55% hasta u$s42.026 millones, mientras que el margen operativo retrocedió desde el 43% hasta el 31%.
Sin embargo, el principal foco de preocupación no estuvo en el desempeño operativo del trimestre, sino en la magnitud de las inversiones previstas para sostener el desarrollo de nuevos modelos, centros de datos y capacidad de cómputo. En este sentido, Meta elevó el piso de su proyección de gastos de capital para 2026 y ahora espera desembolsar entre u$s130.000 millones y u$s145.000 millones, frente al rango anterior de u$s125.000 millones a u$s145.000 millones.
Al mismo tiempo, el flujo de caja libre cayó desde u$s8.549 millones hasta apenas u$s784 millones, una dinámica que profundizó las dudas sobre los plazos necesarios para obtener retornos sobre esos desembolsos.
De todos modos, el negocio publicitario mantuvo un ritmo sólido y continuó siendo el principal sostén de la compañía. Los ingresos por anuncios avanzaron 27% hasta u$s59.363 millones, impulsados por un aumento del 14% en las impresiones y por una mejora del 12% en el precio promedio por publicidad. Hacia el tercer trimestre, la empresa anticipó una facturación de entre u$s61.000 millones y u$s64.000 millones, aunque el punto medio de esa previsión quedó levemente por debajo de lo esperado por los analistas.