20 de octubre 2022 - 00:10

Gesto extremo de Lula para sumar votos evangélicos: prometió que no legalizará el aborto en Brasil

Ese electorado representa un tercio del total y podría definir el balotaje del domingo 30. Aseguró que velará por la libertad de culto.

RITUAL. Un niño rezó por Luiz Inácio Lula da Silva durante una ceremonia evangélica realizada en San Pablo, a la que asistió el candidato de la izquierda.
RITUAL. Un niño rezó por Luiz Inácio Lula da Silva durante una ceremonia evangélica realizada en San Pablo, a la que asistió el candidato de la izquierda.

San Pablo - El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se reunió ayer con líderes y fieles evangélicos para asegurarles que, en caso de ganar el balotaje presidencial del domingo 30, defenderá la libertad de culto y se opondrá al aborto, en un intento por conquistar electores en un segmento donde su rival, Jair Bolsonaro, es amplio favorito.

En el encuentro, realizado en San Pablo, el líder izquierdista difundió una “carta a los cristianos” en la que se comprometió a mantener el libre funcionamiento de los templos, desmintiendo afirmaciones falsas desde el bando rival de que se propone cerrarlos.

“Mi gobierno no adoptará ninguna actitud que perjudique la libertad de culto ni obstaculice el libre funcionamiento de los templos”, dice el texto.

Hacia la segunda vuelta del 30, el favorito Lula intenta conseguir electores entre evangélicos, segmento que representa casi un tercio de los 213 millones de brasileños y que apoya mayoritariamente al mandatario ultraderechista.

Tema sensible

Lula da Silva reafirmó en la misiva su posicionamiento “contra el aborto”, que algunos bolsonaristas ponen en duda y es una preocupación entre los evangélicos.

“Nuestro proyecto de gobierno tiene un compromiso con la vida plena en todas sus fases. Estoy personalmente contra el aborto”, indicó.

En el texto, el líder petista afirma que cualquier reforma de la ley en materia de embarazos es competencia del poder Legislativo y no del presidente de la República.

Según sus críticos, Lula da Silva no deja de ser ambiguo en torno a la cuestión podría declarar hoy su oposición personal a las interrupciones de los embarazos, pero aceptarlas en el futuro como fruto de una decisión legislativa o como parte de una política sanitaria. Sin embargo, su candidato a vicepresidente, el conservador Geraldo Alckmin, ha sido enfático al respecto y aseguró que, en caso de ganar la fórmula que conforma, no habrá ley de aborto en Brasil.

Bolsonaro tiene 65% de las intenciones de voto entre evangélicos, contra 31% de Lula, según la última encuesta del Instituto Datafolha del viernes. Esas estimaciones contrastan con el liderazgo de Lula (49%) ante el actual mandatario (44%) en el electorado general.

Además, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) encabeza las encuestas con 57% entre católicos, alrededor de la mitad de la población, contra 37% de Bolsonaro, según Datafolha.

Principios

“Todos saben que nunca se puso en riesgo el funcionamiento de las iglesias cuando fui presidente” entre 2003 y 2010. “Por el contrario, fue durante nuestro gobierno cuando las iglesias crecieron más”, declaró Lula en su carta.

El candidato se mostró junto a la líder ambientalista, Marina Silva, quien es evangélica, y a decenas de pastores.

Bolsonaro afirmó el martes durante un mitin en el estado de Minas Gerais, que Lula es contrario a los valores “cristianos” de defensa de la familia y está a favor del aborto. Como respuesta, el exmandatario señaló que “el respeto a la familia siempre fue un valor central en mi vida, que se refleja en el profundo amor que dedico a mi esposa, mis hijos y mis nietos, por eso comprendo el valor central que la familia tiene en la fe cristiana”.

Autodefensa

Lula cargó a la vez contra los discursos electorales en los templos que se multiplicaron durante la campaña: “Si un pastor quiere hacer política, que vaya a la calle, pero no puede hacer política en la iglesia”. Rechazó así la prédica bolsonarista de muchos líderes evangélicos, que en algunos casos hasta lío han acusado de haber hecho un pacto son Satanás. La Conferencia Nacional de Obispos brasileña emitió días atrás una nota rechazando la “explotación de la fe como una forma de obtener votos”.

El pasado 12 de octubre, cuando los católicos celebran el día de Nuestra Señora de Aparecida, Bolsonaro asistió a una misa en un santuario en el interior de San Pablo, lo que disgustó a muchos fieles por considerar que el expresidente hacía política dentro del templo.

Según la prensa local, sacerdotes católicos fueron agredidos o increpados por seguidores de Bolsonaro en varias iglesias del país, por supuestamente pedir votos o hablar de temas relacionados con la izquierda.

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