Gobierno negocia en EE.UU. (foco en lo fiscal)

Economía

El Fondo acepta sumar un bono de fin de año para asalariados si se cumple la meta de déficit del 2,5% del PBI.

Todo dentro del 2,5% de déficit fiscal, nada fuera. Si la Argentina le garantiza al Fondo Monetario Internacional que esa Línea Marginot no será cruzada, el Gobierno podrá evaluar un nuevo bono a liquidar antes de fin de año, de suma fija para los empleados públicos. Si, por el contrario, no hay garantías de que ese tope será respetado, no habrá posibilidades de aceptación. Este será uno de los capítulos más importantes que los funcionarios comandados por el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, discutirán esta semana con los técnicos del FMI, en el inicio del cierre (se descarta exitoso) de la revisión correspondiente al tercer trimestre del año del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo.

Por lo que se sabe, y ya anticiparon las partes, las metas de déficit, emisión y reservas del período julio-septiembre fueron cumplidas, pese a que fue un período turbulento para la economía local. De hecho, fueron los tiempos en los que Martín Guzmán abandonó el palacio de Hacienda, Silvina Batakis fue presentada en sociedad en Washington y luego reemplazada por Sergio Massa. Sin embargo, fue también el período en el que el actual ministro aplicó un plan de ajuste fiscal más duro que sus antecesores, aumentó las reservas gracias al plan Soja I y desarrolló una política de limpiamiento sanitario de emisión monetaria a cambio de un agresivo proyecto de suba de tasas de interés y aumento del interés local por las colocaciones en pesos. Fue el tiempo en que Massa logró, además, una pax cambiaria, una reconciliación con el FMI y el reestablecimiento de relaciones con la Secretaría del Tesoro norteamericana.

En estas circunstancias solo cabe esperar que Rubinstein reciba un apretón de manos y una cierta y tenue felicitación. El punto de discusión será en realidad los adelantos que siempre se debaten entre el FMI y los visitantes argentinos sobre el período trimestral próximo. Más teniendo en cuenta que en este caso se trata del cierre del año y del primer período de vigencia del Facilidades Extendidas. Tarea nada fácil para ninguna de las dos partes, pero donde hay ahora más optimismo que la semana pasada gracias al Soja II.

Se descarta en la delegación que los ingresos por el nuevo programa garantizarán los dólares necesarios para cumplir con la meta fiscal comprometida para todo 2022, con lo que la única duda que quedaba por debatir con Washington quedó despejada. Lo que no quiere decir que no haya reclamos de parte de Gita Gopinath y su gente. La número dos del FMI tomó el caso argentino a su cargo, luego del fin de ciclo del hasta ahora director gerente para el Hemisferio Occidental, Ilan Goldfajn, quien desembarcará el 15 de diciembre en la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Gopinath ya expuso en la revisión del trimestre pasado la máxima que Argentina debe seguir respetando y que será reiterada en estas jornadas: no hay problema en discutir y avalar desde el FMI gastos sociales, pero siempre deben venir acompañados por la fuente de ingresos y, sobre todo, respetar la meta inamovible del 2,5% del PBI de desequilibrio total. La economista norteamericana ya lo había dejado claro cuando se habló del bono a sectores desprotegidos que aplicó el Gobierno en dos cuotas en noviembre y diciembre.

El final que se espera de la misión es que, una vez cerrada la negociación del tercer trimestre, el FMI autorice el desembolso de unos u$s5.800 millones antes de la última semana del año.

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