Coproducción hispano-argentina con Álvaro Morte (el profesor de “La casa de papel”), la China Suárez, y, en el papel de malos, Daniel Aráoz y Andy Gorostiaga, “Objetos” trabaja sobre cosas ciertas. Porque es cierto que existen la trata de blancas, la prostitución en jaula de oro, el tráfico de bebés, comisarios indolentes y sujetos que consideran a los demás seres humanos como objetos. También es cierto que existen por ahí personas obsesivas, oficinas de objetos perdidos y grandes casualidades.
El encargado de una de esas oficinas en España es un obsesivo. No se limita a ordenar paraguas olvidados. Con unos aparatos envidiables, analiza cada objeto, repara lo que está roto, y busca a su dueño para devolvérselo. El problema es cuando cae en sus manos una valija con el esqueleto de un bebé. Ante la inacción del comisario, nuestro héroe decide investigar por su cuenta. Sin medir riesgos, se mete en la boca del lobo, se engancha con una prostituta bastante linda, madre del pobrecito, y recibe la visita de tres matones. Le dan una paliza por metido. Y no escarmienta. En fin, como ya sospechará el lector, acá se suceden unos cuantos clisés de películas adocenadas, y, todavía peor, una serie de incoherencias, inconstancias y absurdos que desmerecen lo que parecía inicialmente una buena historia. Por suerte, pese a sus fallas, o quizá por ellas mismas, el conjunto es medianamente entretenido. Además, la música de fondo es agradable y calza justo, hacia el final vemos un poquitito de Humahuaca y alrededores, y la parte donde se resuelve el conflicto con los malos brinda a las espectadoras un placer inesperado y perverso. Eso es todo.
“Objetos” (España-Argentina, 2022). Dir.: J. Dorado. Int.: A. Morte, E. Suárez, V. Echegui, D. Aráoz.
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