Faltan unos días para que la Selección Argentina haga su debut en el Mundial 2026. Sin embargo, para muchos argentinos, el Mundial ya empezó hace rato.
Las cábalas, los recuerdos de Qatar y las campañas publicitarias volvieron a instalar la emoción mundialista. En ese contexto, una investigación revela que la intensidad argentina no es sólo una percepción propia: el resto del mundo también la reconoce.
La Copa del Mundo se desarrollará desde el 20 de noviembre al 18 de diciembre en Qatar, país árabe que está ubicado a orillas del golfo Pérsico
Faltan unos días para que la Selección Argentina haga su debut en el Mundial 2026. Sin embargo, para muchos argentinos, el Mundial ya empezó hace rato.
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Empezó con las primeras discusiones sobre quiénes deberían estar en la lista. Con los videos de Qatar 2022 que volvieron a aparecer en redes sociales. Con las figuritas que otra vez cambiaron de manos en oficinas y reuniones familiares. Con las cábalas que permanecían guardadas desde aquella final inolvidable frente a Francia y que ahora vuelven a ponerse en práctica como si nunca hubieran dejado de existir.
También empezó con algo que suele repetirse cada cuatro años: las campañas publicitarias. Marcas de distintos rubros comenzaron a recuperar historias, emociones y recuerdos vinculados a la Selección. Algunas apelando a la nostalgia reciente de Qatar. Otras se apoyan en la ilusión de volver a levantar la Copa del Mundo. Pero hubo una especial que partió de una certeza: en Argentina, el Mundial es mucho más que un torneo de fútbol y los argentinos tienen una manera única de sentir y vivirlo que a ojos del mundo, llama la atención.
Con la intención de medir esa característica que suele aparecer tanto en conversaciones cotidianas como en redes sociales, Fernet Branca impulsó un estudio sobre la percepción de la intensidad argentina desde el punto de vista de argentinos y residentes extranjeros en nuestro país.
Los resultados mostraron algo poco habitual: argentinos y extranjeros coinciden casi por completo. El 96% de los argentinos considera que se los reconoce en cualquier lugar del mundo por la forma en que festejan. Pero lo más llamativo es que más del 90% de los extranjeros consultados también asocia a los argentinos con la pasión, la intensidad y la manera efusiva de vivir sus emociones.
La coincidencia aparece incluso en frases que forman parte del imaginario local. “Los argentinos no vivimos: sentimos todo intensamente” obtuvo un 93,7% de acuerdo entre argentinos y un 93% entre extranjeros. “El resto nos dicen exagerados, nosotros decimos pasión” alcanzó el 92,3% y el 92%, respectivamente.
Hay un dato que resulta especialmente revelador. Frente a la afirmación “Nada más lejos de un argentino que la moderación”, los extranjeros mostraron más acuerdo que los propios argentinos: 84% frente a 79,3%.
Dicho de otra manera: para quienes observan desde afuera, los argentinos son incluso más intensos de lo que ellos mismos reconocen.
El estudio también detectó diferencias generacionales. Los jóvenes de entre 18 y 24 años aparecen como el grupo que más se identifica con las expresiones vinculadas a la intensidad y la emoción colectiva. Son quienes registran los niveles más altos de acuerdo con frases relacionadas con los festejos, el sentimiento de pertenencia y las demostraciones públicas de afecto.
No parece casual. Se trata de una generación atravesada por Qatar 2022, en donde vieron por primera y única vez a Argentina campeón del Mundo, en medio de un contexto que combinó fútbol, redes sociales y celebraciones masivas que recorrieron el planeta en tiempo real.
Mientras que el 82,5% de los jóvenes asegura que los festejos argentinos son “de otro planeta”, en otros rangos etarios ese porcentaje baja al 64,9%. Algo similar ocurre con la frase “Nos abrazamos y lloramos con desconocidos”, que obtiene un 74,6% de acuerdo entre los más jóvenes frente al 54,4% en la franja etaria más alta.
La tercera estrella ayudó a amplificar la intensidad argentina, exponerla al mundo y convertirla en parte de la identidad de toda una generación.
Durante años, la intensidad argentina fue vista como una especie de marca registrada local. Algo que aparecía en los relatos sobre fútbol, en las reuniones familiares, en los recitales, en las celebraciones populares o en la manera de atravesar tanto las alegrías como las frustraciones. Lo que muestra el estudio es que esa percepción pertenece tanto a los argentinos como a los extranjeros.
A pocos días del debut frente a Argelia, mientras crece la expectativa por defender el título conseguido en Qatar y volver a soñar con una nueva consagración, la conclusión parece bastante clara: la intensidad argentina lejos esta de ser un mito o una exageración propia.
Es una característica que el resto del mundo también identifica. Y que Fernet eligió levantar con orgullo en una campaña que la expone y no trata de explicarla sino de contagiar. Porque ser argentino, de alguna manera, es ser intenso. Y de eso no hay duda.