A través del rastreo satelital, buscan determinar por qué crece el número de lobos marinos desnutridos

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En el marco de una investigación desarrollada entre la Fundación Mundo Marino, la Universidad de Mar del Plata, el CONICET, la Universidad de Texas A&M, en Estados Unidos, y la Universidad de Tokio, en Japón, se llevó a cabo la reinserción de seis lobos marinos de dos pelos sudamericanos rescatados. A los animales se les colocaron rastreadores satelitales con el fin de determinar, a través de este seguimiento, cuáles son las áreas de alimentación y descubrir por qué aparecen cada vez más lobos marinos desnutridos.


El proyecto, dirigido por el biólogo Diego Rodríguez, doctor especialista en estudios biológicos y ecológicos de los mamíferos marinos del área bonaerense y director del grupo de investigación de mamíferos marinos del Instituto de investigaciones Marinas y Costeras (CONICET/UNMdP), tiene por objeto entender el comportamiento de los lobos marinos post-rehabilitación, y su potencial reintegración a colonias naturales.

"Lo que esperamos poder obtener en un plazo no mayor a un año es un mapa de utilización de la plataforma costera bonaerense por parte de lobos juveniles de dos pelos. Para poder determinar cuáles son las áreas prioritarias de conservación, nosotros necesitamos conocer cuáles son las áreas principales de utilización a mar abierto por parte de esta especie, y así conocer qué lugares tendrán más interacción con zonas de pesca o de tráfico naviero, o si hay áreas particulares donde se refuerza su zona de alimentación", explicó Rodríguez. A su vez, agregó: "Datos como los que nos puede arrojar esta investigación permitirían fundamentar una política pesquera de preservación como ha ocurrido en Australia o en Nueva Zelanda".

Los animales a los que se les colocaron rastreadores habían sido rescatados y luego rehabilitados por la Fundación a lo largo de un proceso que duró alrededor de dos meses. Dichos lobos marinos habían ingresado al Centro de Rescate por motivos relacionados a desnutrición y lastimaduras en aletas y cuello.

"Es un dato ineludible la permanente presencia de animales de esta especie con cuadros de desnutrición y deshidratación. Por alguna razón, ellos no están encontrando el alimento necesario para sobrevivir", explicó el biólogo Sergio Rodríguez Heredia, de la Fundación Mundo Marino.

El proceso de colocación de los rastreadores es muy simple: los animales fueron suavemente anestesiados para reducir movimientos bruscos y fuertes y luego se procedió a la colocación de los aparatos en sus pelajes. Aprovechando el momento, el equipo de la Universidad de Mar del Plata hizo electrocardiogramas, tomó muestras de sangre, midió la presión arterial, así como también frecuencia respiratoria y sacó muestras de bigote para analizar la historia alimenticia del animal.

El rastreador está protegido por una capa de neoprene y éste es también el material con el cuál se lo fija al pelaje del lobo marino. Es importante destacar que el procedimiento no es invasivo porque es un material elástico por lo cual no impide la amplitud máxima de movimiento del animal. El transmisor quedará fijado sólo hasta cuando el animal mude el pelaje, momento en el que el aparato caerá solo.

Para la reintroducción de los animales se contó con la cooperación de la Prefectura Naval de General Lavalle y los seis lobos marinos se reinsertaron con éxito desde un barco. Cada uno de ellos pudo nadar normalmente y se los veía activos. Ahora, el equipo de la Fundación Mundo Marino aguarda los primeros informes de la Universidad de Mar del Plata. Para ambas instituciones es importante poder comprender y mapear el alcance de los esfuerzos y del trabajo para la rehabilitación y posterior reinserción de animales marinos.

Sólo este año la Fundación Mundo Marino rescató, rehabilitó y reinsertó 148 lobos marinos. Sin dudas, un número que justifica los esfuerzos para intentar comprender qué está pasando mar adentro.

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