La falta de arena en las playas de la costa atlántica es preocupante.
El problema llegó al gobierno bonaerense.
En cada folleto impreso que hacen circular las inmobiliarias de la costa atlántica, el visitante podrá leer de diversas formas un pedido: «No se robe la arena». Es que la arena de las playas es utilizada para la construcción de viviendas y edificios en el Partido de la Costa, a pesar de que no es la ideal por la cantidad de minerales que contiene, lo que hace que las estructuras se hagan endebles al poco tiempo. Por eso, si al robo de arena se suma lo que genera el calentamiento global (especialistas reunidos en París hace pocas semanas advirtieron severamente sobre las consecuencias de este fenómeno), puede derivar en una grave crisis para las playas, llevándolas, en algunos casos, a la desaparición por el aumento del nivel del mar que, al no tener el tope que brinda la arena, sigue creciendo.
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«El mar recobra lo que le quitan..., es una ley que marca la propia naturaleza», al decir de los lugareños de las zonas playeras. Se puede ver esta aseveración cuando el mar crece y, en ciertos lugares, el agua se «come» los médanos. Tal vez, lo que la gente no sepa es que la mejor arena para la construcción es la que se extrae del agua del río Uruguay (un poco más al sur de la zona de conflicto por las pasteras).
Por esa circunstancia, la preocupación ya llegó al propio gobierno bonaerense, y hay estudios que se están desarrollando en la materia, primero para frenar esa incomprensible violación y luego para reponer ese faltante que en la actualidad es más que imprescindible.
Sobre este tema, el geólogo Enrique Schak explicó, en diálogo con este diario, el trabajo que está llevando adelante, financiado por el Consejo Federal de Inversiones, y del que ya se obtienen datos sumamente preocupantes en cuanto al futuro de las playas.
Periodista: ¿En qué consiste el estudio que está llevando adelante?
Enrique Schak: Es un trabajo financiado por el Consejo Federal de Inversiones que realizamos para proveer herramientas de manejo de las playas en erosión ubicadas entre San clemente de Tuyú y Villa Gesell, en el Partido de la Costa. El estudio tiene una parte dedicada a observar cómo cambian las playas, su constitución, reconstrucción de la historia de la erosión de los balnearios. Además, cuenta con un componente submarino, un relevamiento enfocado a buscar arenas para rellenar las playas. Incluye los problemas físicos y los referidos al factor social-económico. Comenzó en octubre pasado y está estipulado que termine a fines de abril.
P.: ¿Cómo se consigue la arena necesaria para rellenar las playas?
E.S.: Antes de obtener la arena, primero hay que considerarsi existe impacto biológicoen la zona. Tampoco se puede sacar muy lejos de la costa ni muy cerca. En general, lugares entre los 500 y 1.000 metros de la costa, con profundidades de no menos de 10 metros. Si la profundidad fuera menor, se correría el riesgo de que se alterase el comportamiento de las olas: pueden romper después debido a que cambia el fondo. Una vez hallado el lugar adecuado, hay que corroborar que la arena sea más gruesa que la que se encuentra, para dar mayor estabilidad al suelo; si fuera más fina, el mar la arrastraría fácilmente. Hay que recordar que la playa es una acumulación transitoria de arena o gravas ( sedimentos).
P.: Hay localidades de la costa-atlántica en las que es visible la disminución de la playa, es cada vez más angosta...
E.S.: Sí; de hecho, en Las Toninas retrocede a razón de un metro por año, lo cual es muchísimo, a pesar de que se trata de una ciudad con relativamente poca urbanización. Entre los años 57 y 78, en Mar Chiquita, el retroceso llegó a ser de cinco metros por año. Se llegó al extremo cuando se hundió un terreno de una manzana y media. Luego de ese período, se regularizó la situación, aunque el ecosistema quedó dañado.
P.: ¿Es posible que se registre una importante crisis en las playas si no se hace nada para detener la erosión?
E.S.: Hay que confiar en la capacidad de reacción humana, pero si aumenta el nivel del mar este siglo como lo pronostican algunos especialistas, y si a eso se lo acompaña con el calentamiento global y las tormentas, entonces va a haber crisis en las playas.
P.: Está comprobado que, además, se llevan la arena de las playas para la construcción...
E.S.: Exacto; principalmente, para la construcción. Pero hay que tener en cuenta que ése no es el único motivo. Cuando se decide realizar una edificación cerca del mar y es en un médano, la propia construcción lo impermeabiliza, lo cual altera el balance sedimentario y, como consecuencia, el balance natural se altera. La consecuencia es que comienza la erosión a gran escala y el mar gana ese terreno que antes ocupaba la arena de la playa. Es importante resaltar que este escenario un causado en 90% por acción humana. Está claro que utilizar la arena para la construcción no es ilegal en algunos lados, pero para poder hacer uso de ella hay que realizar una tramitación legal, y hoy en día es común ver a la gente que la lleva en carritos y dispone de la arena como más le conviene.
P.: ¿Qué garantía tienen de que una vez repuesta la arena no se la vuelvan a robar?
E.S.: Toda acción tiene riesgos, y ése es uno de ellos. También está el factor climático que puede jugar en contra. Cabe la posibilidad de que venga una sudestada y que el mar se lleve toda la arena repuesta. La costa atlántica es problemática, no tiene muchos límites, no hay bahías y es casi recta; por esa razón, es muy caro rellenar todo. Lo que intentamos hacer en nuestro trabajo es rellenar las zonas más críticas y buscamos la forma de que se tomen medidas de adaptación de la costa y crear médanos, entre otras acciones.
P.: ¿Qué obras de defensa sería adecuado realizar?
E.S.: Se pueden instalar rompeolas paralelos a la costa cuya tarea es hacer que la ola rompa antes y llegue con menos energía a la costa, por lo que se lleva menos arena y genera una menor erosión. Esa es una barrera del tipo dura, al igual que poner un espigón de rocas u hormigón. El relleno es considerado una barrera blanda. Para poner un ejemplo, en Miramar se hicieron muchas obras de defensa hace ya varios años para retener la arena. Al ser retenida, no viaja a otro lado; sin embargo, esto tiene su contracara, ya que la arena retenida no viaja a otros lados, como lo dispone la naturaleza, por lo que en los lugares en los que se sienta la faltante habrá erosión.
P.: ¿Cualquier tipo de arena sirve para la construcción?
E.S.: No necesariamente. La de mar no es la indicada, pero se puede usar. La más adecuada es la del río Uruguay, por la gran cantidad de cuarzo que acumula y porque es agua dulce, mientras que la de mar contiene sales, minerales que están alterados y es sucia por una cuestión climática, de lo que se llama historia geológica; son materiales volcánicos y muchos alterados. También es muy aceptable la proveniente de las canteras.
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