Bélgica presentó el proyecto de la primera base científica completamente "bio" en el continente antártico, que será construida entre 2007 y 2008, en coincidencia con la celebración del Año Internacional Polar.
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La estación de investigación Princesa Isabel representará "la mejor práctica internacional, ya que funcionará completamente con energía renovable y todos sus desechos serán reciclables", afirmó el presidente de la Fundación Polar Internacional, Alain Hubert, a cargo del proyecto junto con el gobierno belga.
La base estará ubicada en el este de la Antártida, a unos 4.200 km de las costas de Sudáfrica y unos 200 km tierra adentro, cerca de las montañas de Sor Rondane, en un área entre la estación japonesa Syowa y la rusa Novolazarevskaya.
"Cuando sabemos que necesitamos vivir de manera mas sustentable para evitar un cambio climático drástico, debemos investigar en la Antártida respetando ese precepto", señaló Hubert, gran explorador del territorio antártico, al presentar el protecto.
Para cumplir con ese objetivo, la base Princesa Isabel, que será inaugurada en febrero de 2008, obtendrá su energía de paneles solares térmicos, seis aerogeneradores y paneles de células fotovoltaicas.
La estación estará dedicada principalmente a investigar el cambio climático y el papel clave de la Antártida como parte del sistema climático mundial.
Su trabajo formará parte de una plan internacional científico en el que participarán otros países, en el marco del Año Internacional Polar, que se celebrará en 2007-2008.
De acuerdo con el proyecto, la estación Princesa Isabel será una base de verano, ocupada por un máximo de 20 científicos durante cuatro meses por año, de noviembre a febrero.
De diseño futurista, con forma octogonal y construida con metal, materiales compuestos y madera, la base estará sujeta a una gran roca gracias a varios pilares.
El costo de su construcción está evaluado en unos 6,4 millones de euros (unos 8,2 millones de dólares), de los cuales 2 millones serán aportados por el gobierno belga y el resto por fondos privados y patrocinadores a través de la Fundación Polar Internacional, con sede en Bruselas.
El gobierno belga ya se comprometió además a desembolsar 3 millones de euros, a través de la Oficina federal de Política Científica, para el mantenimiento de la base y su programa de investigación.
"Este proyecto permitirá a Bélgica recuperar un lugar a la altura de su posición histórica en el Continente Blanco y asumir sus responsabilidades en la gestión del esfuerzo de investigación científica en la Antártida", según la Fundación Polar Internacional.
La relación de los belgas con la Antártida se remonta a 1897, cuando un grupo de exploradores partió a bordo del "Bélgica" en un viaje exclusivamente con fines científicos.
En noviembre de 1957, en pleno Año Geofísico Internacional, Bélgica regresó al continente blanco para instalar su propia base, la estación Rey Balduino.
Dos años más tarde, en 1959, el país europeo fue uno de los doce signatarios del Tratado Antártico que preserva a ese continente únicamente para actividades pacíficas.
Sin embargo, desde 1967, cuando la estación rey Balduino fue abandonada y cerrada tras quedar enterrada bajo varios metros de nieve, Bélgica no tiene presencia en territorio antártico.
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