11 de mayo 2004 - 00:00
Blumberg, a Mendoza, que va 2a en cantidad de homicidios
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El aterrizaje de Arslanian significó una reforma estructural de la Policía y el comienzo de todos los males. Como en Buenos Aires, desapareció la figura del jefe de Policía y se puso a un civil.
El esquema de esa fuerza fue dividido en seis áreas y se desplegó un plan de canje de armas por vales de comida o medicamentos. El ministerio lanzó los denominados « rondines por cuadrícula» para controlar la seguridad en el Gran Mendoza, donde vive un millón de habitantes, con el fin de sacar más policías a las calles.
Se explicó -entonces-que «la idea es que los policías estén al alcance de la gente, que los vean y que siempre sean los mismos».
Pero, en rigor, el plan de Arslanian desestructuró la seguridad en Mendoza. Como consecuencia de ese proyecto, hoy es una de las provincias con menos policías por habitantes y con la tasa de criminalidad más alta de la Argentina.
• Relevamiento
Son datos que surgen de un relevamiento realizado por la Secretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación. Un muestreo que revela que el Gran Buenos Aires constituye el distrito más violento del país, con una tasa de asesinatos de 14,53 cada cien mil habitantes.
En el Gran Buenos Aires son asesinadas cuatro personas cada día. En Mendoza, una cada dos días.
Rosario se ubica como el tercer distrito más violento del país, con una tasa de asesinatos de 6,64 cada cien mil habitantes, en tanto que la Ciudad de Buenos Aires aparece en cuarto lugar, con un índice de 4,89 homicidios cada cien mil habitantes.
Otro detalle que sitúa a Mendoza como una desgraciada hermana gemela de la provincia de Buenos Aires: los policías no cuentan con las herramientas elementales para investigar porque están acotadas sus posibilidades de hacer inteligencia para la prevención del delito.
Además, no tienen combustible en los móviles, carecen de teléfonos celulares, falta personal y, muchas veces, no cuentan con un simple rollo fotográfico para retratar una escena del crimen.
Es tan grave el problema de la seguridad en esa provincia, que hubo vecinos y comerciantes que pidieron la intervención de los carabineros chilenos para resolver el tema.
En todo ese paquete de reformas, Arslanian también supo instrumentar una reforma judicial que terminó por complicar los procesos, en vez de acelerarlos.
Se entiende, entonces, por qué Blumberg tendrá en Mendoza una de las principales paradas de su cruzada. Lo espera una agenda cargada en la que --seguramente-compilará los errores calcados del plan bonaerense.


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