15 de octubre 2012 - 14:19

Capitán del Concordia pidió perdón en su primera audiencia en el juicio

Francesco Schettino
Francesco Schettino
El capitán del fatídico crucero Costa Concordia, Francesco Schettino, se presentó por primera vez en el tribunal de Grosseto, Toscana, ante la audiencia que deberá establecer si le abren un juicio penal por la muerte de 32 personas durante el naufragio ocurrido en enero pasado frente a la isla del Giglio. Allí, el capitán pidió perdón a los sobrevivientes.

La audiencia, que se desarrolló a puerta cerrada, fue organizada en un teatro local y participaron cientos de abogados, expertos, supervivientes y familiares de las víctimas. "Vinimos a ver a Schettino, mirarlo a los ojos, observar como reacciona a las acusaciones. No sé si podemos confiar en el sistema judicial italiano, pero tengo fe", comentó el alemán Michael Lissem, de 50 años, quien sobrevivió con su mujer, Angelika, a la tragedia.

El "hombre más odiado de Italia", según Il Corriere della Sera, aceptó dar la cara, convencido de que no es el único responsable de la tragedia, ocurrida el fatal 13 de enero, tras el choque contra las rocas de la pequeña isla toscana con a bordo 4.200 personas.

Acusado de haber provocado el naufragio al efectuar una parada demasiado cerca de la costa y de haber abandonado el navío en plena evacuación, Schettino se encuentra en detención domiciliaria desde enero.

Una serie de sesiones técnicas han sido fijadas para que los expertos establezcan la validez de las pruebas presentadas para abrir un juicio por homicidio, abandono de la nave y daño medioambiental.

"La compañía es la verdadera culpable porque contrató a Schettino. Para mí Schettino no es responsable, es un chivo expiatorio", sostiene el abogado estadounidense Peter Ronai, quien representa a diez pasajeros húngaros.

Además de Schettino, otros seis miembros de la tripulación y tres dirigentes de la firma Costa Crociere, propietaria de la embarcación, han sido acusados. Despedido por la empresa en julio, el capitán demandó a Costa Crociere y pidió ser reintegrado a su trabajo, generando estupor.

"Si queremos salvar vidas en el futuro e impedir el próximo Titanic o Concordia, la compañía tiene que cambiar de actitud", comentó el abogado estadounidense John Arthus Eaves Jr, representante de más de 150 personas naufragadas.

La multitud de pruebas reunidas por los peritos, incluyen ante todo la caja negra con las grabaciones de las célebres conversaciones entre el capitán y la capitanía del puerto, divulgadas entonces por la prensa, en los que lo invitaban con palabras fuertes a subir a bordo y tomar las riendas del naufragio.

Uno de los pasajeros del Costa Concordia, contó que poco antes de que iniciara la audiencia, se acercó a saludar a Schettino, quien se puso de pie y le dio la mano. "Sí, la verdad debe ser establecida", respondió el capitán ante el deseo del náufrago de que ojalá se logre establecer la verdad sobre lo que ocurrió esa noche. Se trataba de la primera vez en nueve meses que el capitán del Costa Concordia se enfrentaba a uno de los pasajeros del fatídico crucero.

La compañía de navegación, conocida en todo el mundo, se enfrenta a denuncias en varios países, entre ellos Estados Unidos y Francia. Unos 39 pasajeros exigen en Estados Unidos una indemnización de 520 millones de dólares, mientras la gigantesca nave permanece recostada y semihundida frente a las costas de la isla toscana.

El Costa Concordia transportaba a 4.229 personas, de las cuales 3.200 turistas de 60 nacionalidades (además de una tripulación de unas 1.000 personas) cuando encalló sobre una roca.

Según algunas investigaciones, el hecho de que la nave acabara encallada en las rocas en una superficie no tan profunda, evitó que se hundiera completamente y que la tragedia adquiriera dimensiones mayores.

Schettino sostiene que gracias a esa hábil maniobra logró salvar a la mayoría de los pasajeros, una versión que no convence a la opinión pública, ya que fue uno de los primeros en abandonar el barco mientras se hundía.

Su abogado defensor, Bruno Leporatti, pidió que se incluya entre los acusados al responsable del timón, por no haber entendido las órdenes dadas por el capitán mientras realizaba la peligrosa e ilegal maniobra de acercamiento a la isla, llamada "la reverencia", con la que se suele saludar a sus habitantes. "Los expertos no logran establecer la razón por la que murieron 32 personas", comentó por su parte Bruno Neri, de la asociación de consumidores Codacons, entidad italiana dispuesta a dar batalla en defensa de las víctimas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar