Clásico tercermundista: país pobre y avión de rico

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Será porque a 10 kilómetros las protestas de sus ciudadanos no se oyen o porque, volando a 33.000 pies, los problemas reales de sus pueblos no se ven. Quizá porque se consideran personas que merecen esos privilegios o porque quieren llegar rápido a lo más alto y no bajar de allí. Por el mundo hay algunos Air Force One mucho menos conocidos que el estadounidense, que transportan a otros políticos o directamente a dictadores, cuya ostentación y uso chirría con la situación económica de buena parte de su ciudadanía.   

  • Emirato africano. Hasta 1995, Teodoro Obiang pedía prestados aviones a Marruecos o España para sus contados viajes. Hoy, Guinea Ecuatorial, tercer exportador africano de petróleo, tendría que ser un país rico, pero buena parte de sus habitantes viven con un solo euro al día. Los grandes beneficiados han sido Obiang y familia, que viajan con su Boeing BBJ. Su hijo Teodorín, un «enfant terrible» que pasa más tiempo en lujosos destinos de EE.UU. y Europa a pesar de tener cargo de ministro, usa un Falcon 900.  

  • Estilo heredado. Joseph Kabila preside el Congo desde el asesinato de su padre y sobrevuela con frecuencia su país -una empobrecida nación a pesar de sus minas de oro y diamantes- a bordo de tres aviones Boeing de la flota presidencial, herencia del mítico dictador Mobutu Sese Seko. Kabila usa otros jets, propiedad de sociedades offshore, matriculados en paraísos fiscales como Bermudas o las islas Caimán.  

  • Décadas volando. Muammar Kadhafi ha resistido todo tipo de situaciones en 40 años como líder libio, incluso un severo embargo de 1992 a 2003. Tanto a él como a sus siete hijos les encanta viajar en aviones ostentosos y hasta llevan panteras a bordo como animales de compañía. El último capricho que se suma a la flota presidencial es un Airbus 340 con todo tipo de lujos; aunque afuera luce los discretos colores de una compañía comercial, su matrícula lo delata: 5A-ONE.  

  • Idris, el piloto. Uno de los antiguos aviones en los que volaba Kadhafi es ahora el de Idris Deby, presidente del depauperado y conflictivo Chad. Formado en Francia como piloto de combate, ahora vuela en un birreactor Gulfstream de alcance intercontinental. Durante el conflicto con la ONG El Arca de Zoé, Deby intentó que el Boeing 757 español alquilado por esa organización fuera retenidojudicialmente en el país para que éste pudiera pasar a ser un avión del Estado.  

  • Combustible de importación. Una docena de aviones vip conforman la flota gubernamental nigeriana, cuyo presidente Umaru Yar'Adua llegó en 2007 a su puesto de la mano del carismático líder anterior, Obasanjao. Poco ha cambiado, y 75% de la población vive con menos de un dólar diario. Aun siendo el sexto productordel mundo, tiene que importar productos refinados como el combustible que necesita su flamante Boeing 737-700, configurado con todos los lujos imaginables para sus viajes por el mundo.  

  • De funcionario a magnate. Nursultan Nazarbayev, presidente de Kazajstán desde 1990, se ha aferrado al cargo durante estos 18 años no exentos de polémicas, como cuando la Justicia de Estados Unidos sacó a la luz el volumen de su fortuna personal invertida en Suiza y EE.UU., mientras en su país se encarcelaba y exiliaba a los que cuestionasen su poder. El país vuela hacia la economía de libre mercado con un líder ex comunista enamorado tanto de los placeres del capitalismo como los jets privados.  

  • Triple G. SU-GGG es la matrícula del flamante Airbus A-340 que desde 1994 usa Hosni Mubarak, el octogenario presidente egipcio. Todo el prestigio internacional como gran mediador entre países en conflicto se ha esfumado en su política interior. La bolsa de pobreza cada vez mayor que se extiende por todo el país contrasta con su Airbus A-340 privado, al que no le falta detalle y que puede volar desde El Cairo a cualquier rincón del mundo.  

  • Las «colitas». Cuando Hugo Chávez aspiraba a la presidencia venezolana en 1998, atacaba con vehemencia las «colitas» -viajes gratis para privilegiados- en los aviones del gobierno y de la compañía petrolera nacional. Ya en el poder, simuló una subasta de esos aviones, que no fue tal, para fondos sociales. Finalmente, en un viaje a Qatar se enamoró del Airbus ACJ, que en seguida adquirió aduciendo que esa compra liberaría el antiguo Boeing presidencial «para que los pobres pudiesen volar de vacaciones en él». Los únicos que han volado han sido los presidentes de Irán, Bolivia y muchos miembros de la nueva boliburguesía.    

  • Ilyushin caribeño. También en el Caribe, en 2005, Fidel Castro ordenó adquirir en Rusia un nuevo avión para su uso personal, un moderno Ilyushin IL-96 idéntico al de Putin. El lider cubano, que ante los micrófonos hablaba de dignidad nacional, austeridad, ollas arroceras y recetas para ablandar frijoles, compró un avión vip por 60 millones de dólares, algo poco comprensible para una población que sufre continuos cortes de electricidad y carencias alimentarias. En su fuselaje lleva los mismos colores y signos que el resto de aviones de Cubana de Aviación, la compañía aérea nacional.
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