21 de noviembre 2006 - 00:00

Cómo un diario puede superar a su creador

Julio Ramos dejó en sus dos libros dedicados al periodismo importantes testimonios de su biografía que hoy cobran nuevo sentido. En un fragmento de "Los cerrojos a la prensa" describe cómo entendía el fundador de Ambito Financiero el rol de un editor. También cómo llegaba un hombre a serlo desde diversas experiencias biográficas. Tocó en ese fragmento también la cuestión del futuro de un medio más allá de la biografía de su fundador.

Julio Ramos.
Julio Ramos.
Julio Ramos dejó en sus dos libros dedicados al periodismo importantes testimonios de su biografía que hoy cobran nuevo sentido. En un fragmento de «Los cerrojos a la prensa» describe cómo entendía el fundador de Ambito Financiero el rol de un editor. También cómo llegaba un hombre a serlo desde diversas experiencias biográficas. Tocó en ese fragmento también la cuestión del futuro de un medio más allá de la biografía de su fundador.


Curiosamente si el diario perdura en el tiempo, la obra supera en difusión al creador por su contacto actualizado con la masa ciudadana. En literatura, si el creador es bueno y trascendente, alguna de sus obras iguala a lo perenne del nombre del autor que la escribió. Por eso decimos "El Quijote de la Mancha" de Cervantes o el "Martín Fierro" de Hernández. En arte, el cuadro que trasciende es inseparable del pintor. En música se identifica más la pieza que al autor. En medios de expresión, como decimos, la creación, si subsiste, superará al fundador, cuando menos por su aparición en la calle todos los días. Las referencias a la política y a la literatura no son casuales porque la creación de un medio de prensa (radio, televisora, diario, revista) está muy unida a esas actividades. En el fondo de su conciencia el que crea un medio de prensa se pone en la misma línea del político vocacional en cuanto a que busca o pretende, de una determinada forma, influir con sus ideas o propósitos en el cuerpo social en que está inserto. Estamos hablando del que crea un medio, no del que lo hereda, ni del que solamente llega a dirigirlo o a expandirlo en más publicaciones o a administrarlo. La referencia es al que modeló un medio de prensa. Las otras categorías directivas son respetables pero comunes a cualquier empresa. El creador de un medio de difusión requiere un análisis especial porque ya es, de por sí, un ser especial.

Participa, este tipo de creación, de la literatura no en cuanto a la mera escritura que, dentro del lanzamiento de un medio de prensa gráfico, no es algo decisivo. El que se siente básicamente poeta o novelista rara vez -nunca que uno recuerde-se le va a ocurrir hacer un diario.

Bartolomé Mitre era poeta, novelista e historiador pero, fundamentalmente, militar y político. Quizás el escritor llegue a lanzar una revista literaria que no será más que la exteriorización, un poco soberbia, de su cultura y la materialización hacia el público de parte de su obra.

El creador de un medio de prensa, en cambio, participadel arte de la literatura en un aspecto importante que sí le es común con un poeta o un escritor. Es que ambos tienen una valoración positiva sobre su capacidad de influir sobre la realidad. El escritor busca más trascender. El editor, antes que nada, servir, entretener o modelar, si es básicamente político como era el caso de Roberto J. Noble.

Editar un diario de interés es una forma de hacer política, desde ya, como no sucede con la actividad de poetas o escritores, que sólo pretenden hacer pensar o hacer gozar a sus congéneres y, muy excepcionalmente (el poeta cubano José Martí es una clara excepción), buscan modificar costumbres sociales o provocar su cambio o su aceleración.
Esto es lo que cuenta, que el creador de un medio de expresión -que no sea un periódico efímero, desde ya-es alguien con la autovaloración de un escritor y la vocación de un político en su modo de pensar o sentir la realidad hasta presentir que puede mutarla. Esa misma realidad luego, si su enfoque y su creación son acertados, lo premiará con el éxito del emprendimiento.

El fundador de un medio de expresión, entonces, participa por igual, en sus impulsos iniciales, de la política y del arte. Por supuesto que hay diversos matices. En la Argentina se dio el caso de que Alejandro Romay era locutor de radio -de joven se había graduado en química-y fundó una radio, y luego una imprenta y más tarde una televisora, además de imponerse como empresario. Pero no se dio allí que comprara una radio -"Libertad" hace años, por primera vez, pues luego, en 1991, compró "Radio Belgrano" al ser privatizada y la denominó "Libertad"- sólo porque fuera locutor. Esto le facilitaba, simplemente, lo que bullía en su interior que era dirigirse, con determinado estilo propio y un mensaje, a los oyentes. Lo que va a asegurar siempre la continuidad de un emprendimiento de este tipo será el fuego íntimo que lo llevó a su creador a lanzarlo.

Esto se da en todos los medios de prensa, desde cuando Héctor Ricardo Garcíamismo sucedió con Ambito Financiero. Pensamos que allá por 1976 había un sector de la sociedad argentina que no recibía buena información económica y financiera y no sabía relacionar la política con la economía para darse cuenta cómo influía una sobre la otra. muchos ejemplos. Pero a la creación de un medio de prensa gráfico no se va a llegar sin sentir que se anda embebido de la creencia íntima de que se le puede decir al lector cosas que ayuden, modifiquen o entretengan. Se puede estar equivocado en esa apreciación. Los creadores de medios que fracasan deben sobrellevar que la sociedad no asimiló su mensaje, o esa sociedad -habitualmente un sector-no necesitaba ese mensaje. Pero tiene que estar en el alma del fundador de un medio de prensa, sentirse intérprete social de determinado tema o enfoque.

La vocación, el ansia por la creación de un medio de expresión, se da en muchos periodistas -quizás en 70%-pero la absoluta mayoría es en relación a un programa radial o televisivo, una sección en un diario o en una revista, o el desarrollo de una columna. Es raro el periodista que quiere crear un medio -por la vocación de modelador político que se necesita-y es absolutamente excepcional, entre esos pocos, el que lo concreta y más aún, si fuera posible, el que lo concreta con éxito.

Hay algo innato y nada común que lleva a concretar medios de expresión que vayan más allá de una sección o un programa de ondas. Volvamos al ejemplo de Héctor Ricardo García y veremos que, siendo muy joven, tiene la audacia de fundar la revista "Así es Boca"; luego funda la revista "Así"; luego la publica en dos emisiones semanales acercándose ya a un diario. Más tarde funda el diario "Crónica" que es la culminación de una tendencia, casi una obsesión. Ese es el gen, no común, del fundador de un medio de prensa. No es bueno, malo o meritorio. Simplemente es un modo de ser de determinadas personas, lo cual ayuda a la sociedad a obtener elementos complementarios que le son necesarios.

De más está contar que un Jacobo Timerman llegó a "La Opinión", como diario, luego de un frustrado intento de editar el diario "The Standard", de concretar 2 revistas exitosas como "Primera Plana" y "Confirmado", y de otro intento como fue "El Diario de Mendoza".

Dejá tu comentario

Te puede interesar