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14 de noviembre 2016 - 18:33

Confirman que el cadáver hallado era del financista y que fue asfixiado y apuñalado

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Nicolás Silva
Nicolás Silva, el empleado de una financiera que estaba desaparecido desde el 4 de octubre y cuyo cadáver ayer fue hallado empaquetado dentro de un placard en una casa del barrio porteño de Montserrat, murió por asfixia y tenía además una puñalada en la espalda, informaron hoy fuentes judiciales.

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Los expertos del Cuerpo Médico Forense que practicaron la autopsia en la morgue judicial de la calle Viamonte al 2100, le adelantaron al juez de instrucción 3 porteño, Guillermo Carvajal, que la causa de la muerte fue una "asfixia" y ordenaron pericias complementarias para establecer si la vícitma fue estrangulada o sofocada.

Los forenses descubrieron también que, en la espalda, Silva presentaba una puñalada de carácter vital, que no tuvo la entidad para causarle la muerte.

Por último, si bien ya adelantaron que la data de muerte coincidiría con el tiempo en el que Silva llevaba desaparecido, los médicos legistas enviaron algunas de las larvas que presentaba el cadáver a un laboratorio de La Plata con expertos en entomología forense que van a precisar, de acuerdo al desarrollo de los gusanos, el cronotodiagnóstico.


Horas antes, la familia del joven había reconocido el cadáver: "Es Nicolás, pero ahora no podemos hablar", dijo a la prensa uno de los familiares y allegados que salieron de la morgue judicial de la calle Viamonte al 2100, donde fue reconocido el cadáver de Silva (29), y ahora se esperaba que realicen la autopsia.

En tanto, los policías que participaban de la búsqueda de Silva desde el 4 de octubre último estuvieron en dos oportunidades en el departamento 4to. "A" de Venezuela 1218, donde vivía el prófugo Pablo Reyes (35) y ayer apareció el cuerpo.

"En ninguna de esas dos ocasiones se hizo un allanamiento a fondo porque nada hacía presumir que allí hubiera un cadáver. Se trató de una identificación de domicilio, en la cual el dueño del lugar permitió el acceso a los policías", dijo uno de los investigadores.

La misma fuente contó que cuando al empleado de seguridad que presta servicio en el edificio donde funciona la redacción de la agencia Télam y que ahora está prófugo le preguntaron por Silva, "primero dijo no conocerlo, pero cuando le exhibieron una foto admitió que era el 'arbolito' que había estado en su casa cambiándoles una suma de dólares".

Maximiliano Silva, hermano de la víctima, contó en declaraciones a radio Belgrano que sabía que a la casa de Reyes "ya habían ido" los policías que buscaban a su hermano en el marco de la causa que investigaba el fiscal del distrito de Núñez-Saavedra, José María Campagnoli.

"El hombre primero dijo que no conocía a mi hermano y después se quebró y dijo haberle cambiado 1.500 dólares", contó Maximiliano, quien esta mañana era uno de los familiares que fue a la morgue judicial a realizar el reconocimiento.

Si bien los investigadores anoche no podían confirmar con la certeza necesaria si se trataba del "arbolito" por el estado de descomposición que presentaba el cuerpo, ya desde anoche se creía que el cadáver pertenecía a Silva por la ropa que llevaba puesta y porque la estimación de la data de muerte coincidía con el tiempo que el empleado de la financiera llevaba desaparecido.

Los detectives determinaron que el cadáver tenía colocado un chaleco inflable azul, remera a rayas, pantalón de jean azul y zapatillas marca Nike. Se trata de la misma vestimenta que tenía puesta Silva, según puede observarse en la última foto que quedó registrada del hombre desaparecido el 4 de octubre pasado, a la que tuvo acceso Télam.

Por el caso, permanecen detenidos la esposa de Reyes, Brenda Blanco Rondón (39), de nacionalidad peruana, quien encontró el cadáver y llamó a la policía ayer por la tarde; y el padre de Reyes, llamado Antonio. Ambos serán indagados esta tarde en el Palacio de Tribunales por el juez de instrucción 3, Guillermo Carvajal, y el fiscal Sandro Abraldes, quienes están a cargo de la causa del homicidio,

El hallazgo se registró ayer por la tarde en el cuarto piso del edificio de la calle Venezuela, donde Blanco Rondón le dijo a los investigadores de la comisaría 4ta. de la Policía Federal de la Ciudad que desde hacía una semana sentía un olor fuerte y que creía que se trataba de las heces del perro labrador de la familia pero que al limpiar un placard de tres puertas sacó tres valijas y debajo de ellas encontró el cadáver.

La mujer precisó que su marido, empleado de la empresa de seguridad Gruspa, se había ido horas antes de la vivienda tras una pelea conyugal y que no sabía nada de él porque había dejado en el lugar su teléfono celular. El cadáver estaba empaquetado con dos vueltas de un plástico transparente y tenía bolsas negras de consorcio en la cabeza.

Un vecino del tercer piso, ubicado debajo del departamento del hallazgo, les indicó a los policías que desde el 15 de octubre se le filtraban líquidos compatibles a los cadavéricos.

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