Después del receso de invierno, el próximo feriado nacional en Argentina será el lunes 17 de agosto, cuando se conmemore el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín.
El próximo descanso conmemora el Paso a la Inmortalidad de José de San Martín y conformará un fin de semana largo de tres días.
José de San Amrtín falleció el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia.
Después del receso de invierno, el próximo feriado nacional en Argentina será el lunes 17 de agosto, cuando se conmemore el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Como la fecha cae al inicio de la semana, habrá un fin de semana largo de tres días, desde el sábado 15 hasta el lunes 17, una oportunidad que muchos aprovecharán para viajar, descansar o realizar actividades en familia.
Cada 17 de agosto, se conmemora el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín. Nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en la actual provincia de Corrientes, y era el menor de los cinco hijos de Juan de San Martín y Gregoria Matorras. Cuando era niño, su familia se trasladó primero a Buenos Aires y luego a España, donde inició una extensa carrera militar al servicio de la Corona española.
Ingresó como cadete al Regimiento de Murcia y durante más de dos décadas participó en diferentes campañas militares en Europa y el norte de África. Su actuación en las batalla de Bailén, una de las primeras derrotas del ejército napoleónico, le permitió alcanzar el grado de teniente coronel.
En 1811 dejó el ejército español y viajó a Londres, donde tomó contacto con otros patriotas americanos. Poco después decidió regresar al Río de la Plata para ponerse al servicio de las Provincias Unidas y contribuir a la lucha por la independencia.
San Martín llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. El gobierno revolucionario le encomendó la organización de un cuerpo de caballería de élite y así nació el Regimiento de Granaderos a Caballo, una unidad militar que se destacó por su disciplina, entrenamiento y preparación.
La primera gran victoria fue el 3 de febrero de 1813, durante la batalla de San Lorenzo, en la actual provincia de Santa Fe. El enfrentamiento tuvo un gran valor estratégico porque impidió nuevos desembarcos realistas sobre las costas del río Paraná.
Luego, fue designado jefe del Ejército del Norte, donde comprendió que continuar las campañas por el Alto Perú no era el camino más efectivo para derrotar a los españoles. A partir de ese análisis comenzó a diseñar una nueva estrategia: el Plan Continental.
En 1814 fue nombrado gobernador de Cuyo y se estableció en Mendoza. Ahí dedicó varios años a organizar el Ejército de los Andes, una fuerza integrada por miles de soldados, voluntarios y colaboradores que participaron en la fabricación de armas, uniformes, municiones, alimentos y equipamiento.
En enero de 1817 comenzó el histórico Cruce de los Andes. El ejército atravesó la cordillera por distintos pasos de alta montaña, soportando temperaturas extremas, dificultades geográficas y largas jornadas de marcha. La operación permitió sorprender a las fuerzas realistas en Chile.
El 12 de febrero de 1817, las tropas patriotas obtuvieron una victoria en la batalla de Chacabuco, que abrió el camino hacia la independencia chilena. Un año después, el triunfo en Maipú consolidó definitivamente su liberación.
Desde el país vecino, organizó la expedición al Perú, considerado entonces el principal centro del poder español en Sudamérica.
La campaña comenzó en 1820 y culminó el 28 de julio de 1821 con la proclamación de la independencia peruana en Lima. Durante su gobierno como Protector del Perú impulsó importantes reformas políticas, educativas y sociales, además de promover la organización institucional del nuevo Estado.
En 1822 mantuvo una reunión con Simón Bolívar en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Tras ese encuentro decidió retirarse de la conducción militar y política del proceso independentista para evitar conflictos entre los líderes revolucionarios.
Los últimos años de su vida transcurrieron en Europa. Tras la muerte de su esposa, Remedios de Escalada, y en medio de las disputas políticas que atravesaban las Provincias Unidas, se instaló junto a su hija Mercedes en Francia. Falleció el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer a los 72 años.
En 1880, sus restos fueron repatriados a Argentina y desde entonces descansan en un mausoleo ubicado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, custodiados permanentemente por efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo.
El legado de José de San Martín está vinculado tanto a la independencia de varios países como a los valores que promovió: la libertad de los pueblos, el compromiso con el bien común, la disciplina, la honestidad y el respeto por las instituciones.
En Argentina es reconocido como el Padre de la Patria. Su visión estratégica permitió comprender que la liberación del territorio rioplatense no podía lograrse únicamente mediante campañas en el norte, sino que era necesario derrotar al poder español en Chile y posteriormente en Perú.
Su liderazgo fue determinante para la independencia del país vecino. Gracias al Cruce de los Andes y a las victorias de Chacabuco y Maipú, el dominio español en ese territorio llegó a su fin, permitiendo la consolidación del Estado junto a Bernardo O'Higgins.
En Perú, San Martín encabezó la expedición libertadora que culminó con la declaración de independencia el 28 de julio de 1821. Como Protector del Perú impulsó medidas destinadas a organizar el nuevo país, promovió la creación de instituciones públicas y fomentó la educación.
Uno de los aspectos más valorados por historiadores fue su decisión de anteponer la unidad del proceso emancipador a cualquier interés personal. Tras reunirse con Simón Bolívar en Guayaquil, optó por retirarse de la conducción militar antes que generar enfrentamientos.
Las conocidas "Máximas para Merceditas", escritas para su hija, reflejan los principios que guiaban su vida. En ellas resaltó la importancia de decir siempre la verdad, respetar todas las religiones, ser solidario con quienes más lo necesitan, valorar el trabajo y cuidar la palabra.
Durante su exilio en Europa siguió atento la situación del Río de la Plata. Aunque evitó involucrarse en las guerras civiles, manifestó su preocupación por la defensa de la soberanía nacional frente a las intervenciones extranjeras y sostuvo que su compromiso estaba por encima de las disputas internas.
Su figura sigue ocupando un lugar en la identidad argentina. Escuelas, plazas, monumentos, ciudades y avenidas llevan su nombre en todo el país y también en otras naciones de América Latina.