El Mundial de Fútbol es uno de los eventos deportivos mas vistos de todos los tiempos, con figuras como Maradona, Pelé, Zidane y Messi representando los valores de la competición y el alto rendimiento presenta el torneo. Dentro de sus tradiciones, se pueden observar canciones oficiales, mascotas y artistas invitados.
Sin embargo, es muy difícil pensar en la Copa del Mundo sin, justamente, la copa. Esto fue lo que ocurrió en 1966, cuando el Mundial de Inglaterra corrió peligro de no tenerla para el comienzo de la competición debido a un increíble e insólito robo que se llevo a cabo en frente de todos.
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Cómo fue el robo de la Copa del Mundo
El robo de la Copa del Mundo de 1966 ocurrió el 20 de marzo, cuando el trofeo Jules Rimet, símbolo del campeonato mundial de fútbol, fue sustraído de una exposición en Londres. La Copa estaba en exhibición en el Central Hall de Westminster como parte de un evento filatélico y atraía a miles de personas. Sin embargo, las medidas de seguridad resultaron ser insuficientes: aunque el trofeo estaba en una vitrina de vidrio y bajo custodia, los ladrones lograron burlar el sistema de vigilancia durante un breve momento en que el guardia se ausentó. Cuando se descubrió el robo, los organizadores entraron en pánico, pues faltaban solo cuatro meses para el inicio del Mundial en Inglaterra.
La noticia se esparció rápidamente por toda Inglaterra y el mundo, generando una gran preocupación en la FIFA y en las autoridades británicas. La Copa Jules Rimet, creada en 1930, era un trofeo icónico y estaba altamente valorada, tanto en términos de prestigio como de historia, por lo que el robo fue considerado un atentado contra el fútbol mismo. Las autoridades locales y la Asociación de Fútbol inglesa sintieron la presión de la comunidad internacional, que exigía la pronta recuperación del trofeo. Incluso se contempló la posibilidad de fabricar una réplica si no lograban recuperarlo, una opción que no era la preferida debido al valor simbólico del trofeo original.
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Diego Maradona levando la Copa del Mundo en el estadio Azteca de México en 1986, vistiendo la camiseta de la marca francesa. Ahora Le Coq Sportif vuelve a vestir a otra selección, la de Los Pumas.
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Para aumentar la tensión, días después del robo, un hombre llamado Edward Betchley se comunicó con la Asociación de Fútbol para exigir un rescate de 15,000 libras. Betchley afirmaba ser un intermediario y ofreció instrucciones específicas para el pago, asegurando que la Copa sería devuelta una vez que el dinero estuviera en sus manos. La policía decidió seguir esta pista y acordó organizar un encuentro, con la intención de atraparlo y recuperar el trofeo en el proceso. Sin embargo, el encuentro no salió como planeaban: Betchley fue detenido, pero negó saber el paradero del trofeo y aseguró que no era más que un intermediario.
La investigación policial
A pesar de la captura de Betchley, la Copa Jules Rimet permanecía desaparecida, y el caso parecía estancarse. Sin embargo, el destino tomó un giro inesperado cuando, seis días después del robo, un perro llamado Pickles se convirtió en el héroe de la historia. Mientras paseaba con su dueño, David Corbett, Pickles encontró un paquete envuelto en papel de periódico en un jardín de South London. Al abrir el paquete, Corbett descubrió que contenía la Copa del Mundo. La recuperación del trofeo fue celebrada con euforia, y Pickles fue aclamado como un héroe, ganando premios y convirtiéndose en una figura pública en Inglaterra.
La historia de Pickles y la Copa del Mundo permanecen como una de las anécdotas más singulares en la historia del fútbol y un ejemplo de cómo la suerte puede desempeñar un papel tan importante como la investigación policial en ciertos casos.
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