Autorretrato del maestro español Diego Veláquez, uno de los tesoros de la Galleria degli Uffizi de Florencia. (óleo sobre tela, 48X 35 cm).
De Velázquez a Chagall, de Rembrandt a Tàpies: una exposición muestra desde hoy en Londres cómo se vieron a sí mismos algunos de los más grandes pintores de la historia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El medio centenar de obras que se exponen hasta el próximo 15 de julio en la Dulwich Picture Gallery proceden de la prestigiosa colección de la Galería de los "Uffizi", en Florencia, que alberga la mayor colección de autorretratos de artistas del mundo, con más de 1.600 imágenes.
"Somos increíblemente afortunados. Algunos de estos autorretratos no han salido nunca de Florencia y algunos no suelen mostrarse al público. Algunos habían viajado antes al extranjero, pero nunca en este volumen", explicó hoy el comisario de la exposición, Xavier Salomon.
A lo largo de seiscientos años, desde el siglo XV hasta la actualidad, la exposición repasa las distintas maneras en que los artistas se han representado a sí mismos a lo largo de la historia, pero también la evolución de la colección de autorretratos de los "Ufizzi".
La colección fue iniciada por el cardenal Leopoldo de Medici (1617-1675), quien comenzó a adquirir obras de arte con sólo 18 años.
Leopoldo encargó los primeros autorretratos de la colección directamente a los propios artistas, pero posteriormente serían sus agentes los que se encargarían de adquirir las nuevas obras no sólo por todo Italia, sino por otras ciudades europeas.
"A partir del siglo XVIII son los propios artistas los que consideran un honor que sus autorretratos formen parte de la colección y los que elaboran sus obras expresamente para los 'Uffizi'", explicó el comisario de la exposición.
La muestra, ordenada cronológicamente, arranca con una obra atribuida a Filippino Lippi (1457-1504) y que en un principio se pensó que era un autorretrato de Masaccio (1401-1428).
Fue tras comprobar el parecido entre la obra y el autorretrato atribuido a Filippino en la capilla Brancacci de Florencia cuando se pensó en este segundo autor, "aunque el verdadero artista representado en la obra sigue siendo un misterio", dijo Salomon.
La exposición permite comprobar cómo el autorretrato de un anciano Tintoretto (1518-1594) fue ampliado para acomodarlo a las medidas estándar de las primeras obras de la colección o cómo Rembrandt (1606-1669) se representó a sí mismo como si tratara de captar la atención de algún hipotético espectador.
Salomon explicó que los artistas del XVII, como Bernini (1598-1680) o Velázquez (1599-1660), solían representarse como auténticos caballeros.
En el autorretrato del artista sevillano, por ejemplo, la gran llave dorada y la empuñadura de la espada son atributos iconográficos que informan al espectador de que el pintor ha sido nombrado Ayuda de Cámara de Su Majestad.
La colección siguió ampliándose en los siglos posteriores y es testigo de los distintos estilos artísticos desarrollados a lo largo de la historia: el futurismo de Giacomo Balla (1871-1958), el surrealismo de Marc Chagall (1887-1985) y el Arte Povera de Michelangelo Pistoletto.
El único autorretrato abstracto de la exposición es obra del español Antoni Tàpies, en la que el pintor marca sus iniciales sobre una masa de pintura blanca tras la cual unos signos esbozados parecen sugerir las líneas faciales del artista.
Una última sala permite a los visitantes elaborar y dejar para la posteridad su propio retrato, porque, como recuerda el artista británico de origen alemán Johann Zoffany (1733-1810) en su propio autorretrato, que también se expone en Londres, la vida es corta, pero el arte perdura.
Dejá tu comentario