Lima (Reuters) -Cientos de miles de personas, en su mayoría indígenas de Brasil, Bolivia y Perú, son tratadas como esclavos en las labores de tala ilegal de árboles, en la agricultura y la extracción de minerales, denunció ayer una agencia de las Naciones Unidas.
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En las faenas son muchas veces vigiladas por guardias armados y la paga se concreta en especie o en alimentos en zonas empobrecidas, detalló un informe regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la ONU, con sede en Lima.
Según el organismo, al menos 1,3 millón de personas de América latina y el Caribe son sometidas a trabajos forzosos, casi 10% del registrado en todo el mundo, con una industria de tráfico humano de miles de millones de dólares.
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