La Justicia desbarató un banda dedicada a los "secuestros virtuales" que operaba desde el interior del penal de Villa Devoto, y que entre sus miembros contaba con dos presos que estudian abogacía en la cárcel.
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Según indicaron fuentes policiales y judiciales, los sujetos operaban desde el interior del penal de Devoto y con sus ramificaciones hacían "inteligencia" contra las ocasionales víctimas, dado que contaban con "apoyo externo", por lo que fueron detenidas otras tres personas.
De acuerdo con los datos que pudo determinar la Justicia, la banda concretó 11 secuestros virtuales desde principio de año, entre los cuales "pagaron por uno u$s 40 mil", señalaron fuentes judiciales a ámbito.com.
Se especula que habrían recaudado lo mismo en otros operativos ya que la modalidad que tenían no era igual a otras que se conocían, que consistían en comprar tarjetas telefónicas para determinado número de celular, sino que reclamaban pagos en efectivo a sus víctimas.
Los operativos fueron dispuestos por el juez de garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale y el principal allanamiento llevado a cabo en la prisión fue encabezado por el Fiscal Carlos Roman Baccini y un funcionario, ambos de la UFI N°15 de Lomas de Zamora, junto con personal de la DDI Lomas, Delitos Interjurisdiccionales y el propio Servicio Penitenciario Federal.
Según fuentes judiciales consultadas por ámbito.com, los celulares estaban escondidos en almohadas, jabones y hasta debajo de algunas baldosas. Vale recordar que hace dos años se prohibieron las requisas intimas femeninas. Por medio de la investigación, que duró meses, descubrieron que las mujeres de los presos ingresaban los móviles en sus partes intimas.
Así se pudo establecer que entre los integrantes de la banda delictiva se contaban dos reclusos del penal de Devoto que estaban estudiando la carrera de abogados. Los investigadores llegaron a la conclusión que los dos estudiantes de abogacía, por tener acceso a la computadora y a internet, eran quienes recababan información de las ocasionales víctimas para así tener controlados sus movimientos.
Una vez que llamaban a las víctimas, se cercioraban que no podían comunicarse con sus familiares y comenzaban el operativo que terminaba en la entrega de una suma de dinero determinada como "rescate".
Lo que decían los "secuestradores" era que formaban parte de la policía y que una persona herida les había pasado ese número de teléfono, pero en un momento de su relato, le advertían que se trataba de un "secuestro".
Los internos contaban con personal de "apoyo" que usaban motos de baja cilindrada y rodados de medianas dimensiones.
Participaron en los operativos personal de la comisaría primera y cuarta de Lanús, como así también del Grupo Halcón, que realizaron tres allanamientos en Villa Fiorito y uno en la localidad de Don Orione (Almirante Brown) para desbaratar el "apoyo externo" de la banda.
Ahí se lograron secuestrar 71 celulares, una moto y elementos de interés para la causa, caratulada como "extorsión y tentativa de extorsión".
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